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El operativo, confirmado por el coronel
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El operativo: inteligencia, fútbol y mascotas del Mundial
El detenido fue identificado como

El trabajo de inteligencia previo al operativo fue determinante. El coronel Alcántara explicó que los agentes determinaron que Cabrera era un aficionado acérrimo al fútbol y que el día de la inauguración del Mundial estaría en su domicilio siguiendo el evento. Esa información fue la clave para diseñar la estrategia.
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“Gracias al trabajo de inteligencia nos dimos cuenta de que esta persona era un aficionado acérrimo al fútbol y estaba viviendo la fiebre del Mundial. Por ello, decidimos mimetizar al personal Terna como los muñecos del Mundial para poder llegar a él sin levantar sospechas y poder dar con su captura”, señaló el mando policial.
Dos agentes se vistieron de
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En el interior de la vivienda, la PNP incautó

El método Terna: creatividad como herramienta policial
El operativo de las
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“El trabajo del Grupo Terna no es improvisado. Realizamos un análisis de la coyuntura para mimetizar al personal y pasar desapercibidos, evitando ser detectados por la persona que vamos a intervenir y así tener éxito en la misión”, explicó el coronel Alcántara.

El historial de operativos del Grupo Terna es tan extenso como variado. En febrero pasado, durante el
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El lado oscuro del éxito: los policías pagan los disfraces de su bolsillo
Detrás de cada operativo viral, de cada fotografía que recorre las redes sociales y los medios internacionales, hay una realidad que el Estado peruano lleva más de una década sin resolver:
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En términos prácticos, eso significa que cada suboficial que se disfraza de capibara, de mascota del Mundial o del Grinch para capturar a un narcotraficante lo hace con dinero de su propio bolsillo.
Los especialistas consultados coinciden en que la situación no responde a un impedimento legal sino a una falta de decisión institucional. El abogado
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La paradoja es evidente: los operativos del Grupo Terna son ampliamente difundidos en medios nacionales e internacionales, generan imagen positiva para la institución y demuestran una creatividad operativa que pocas policías del mundo pueden exhibir. Pero los agentes que hacen posible esos operativos financian de su propio sueldo la indumentaria que los hace posibles.
A más de una década sin presupuesto asignado, los policías peruanos siguen disfrazándose de mascotas del Mundial, de personajes de caricatura y de íconos de la cultura popular para capturar narcotraficantes. El Estado los aplaude. Pero no les paga el disfraz.
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