
¿Tanto recorrido para dar un giro de 360 grados? Es la pregunta que
Se trata de Irán, y con Irán, se trata del Líbano, de Gaza, y de lo que todo ello significa para la supervivencia de Israel. Es ahí donde los 360 grados se convierten en la metáfora de un viaje hacia ningún lugar. A estas alturas, a más de tres meses del inicio de la guerra contra el régimen de los ayatollahs,
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Que la guerra ha tenido éxitos considerables, es indiscutible: desde el severo daño que ha sufrido la industria armamentística iraní, o la destrucción de una parte substancial de sus sistemas de misiles, hasta el colapso de su economía y el global debilitamiento del régimen. Además, incluso manteniendo su vocación nuclear, es evidente que se ha retrasado por años. Pero la hipótesis inicial con la que Trump empezó la guerra, en el sentido de que decapitando a la cúpula, arrasando a la aviación y la marina y dañando la economía, la victoria era segura, topó con
La cuestión es cómo queda Israel en esta situación. Es un hecho que Trump ha sido muy importante para el estado hebreo, tanto por la cancelación del nefasto acuerdo nuclear de Obama y por los Acuerdos de Abraham que impulsó en su primer mandato, como por el plan de paz que condujo a la liberación de los rehenes del 7 de Octubre. Y, desde luego, el súmmum de convergencia entre ambos países ha sido la guerra contra Irán. Pero las amistades de Trump pueden durar lo que dura su humor, y ahora que sus planes respecto a Irán no han tenido el éxito que esperaba, el riesgo de que abandone a Israel a su suerte es alto. Algunos síntomas son en este sentido preocupantes. De entrada, su fluctuación en las negociaciones sobre el tema nuclear, lo cual es una auténtica
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El Líbano, o más concretamente Hezbollah, es la otra
Es evidente que conseguir un acuerdo de paz en el Líbano y, más allá, establecer relaciones estables con Israel, es el objetivo soñado. Y es loable el intento de la Casa Blanca en este sentido. Pero solo tiene sentido si las negociaciones con el Líbano tuvieran avances reales -no los tienen-, se neutralizara la capacidad mortífera de Hezbollah -no se neutraliza-, y los ciudadanos del norte israelí no sufrieran lluvias permanentes de misiles -los sufren-. Con un Hezbollah que mantiene miles de cohetes y misiles, que ha asegurado que boicoteará cualquier acuerdo, que tiene a Irán como guardián, y que aprovecha cualquier tregua para reforzarse, mientras continúa marcando la agenda libanesa,
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Khamenei, el talón de Aquiles de Trump, y Trump, el talón de Aquiles de Netanyahu, esa podría ser la sorprendente culminación de una guerra que empezó con buena planificación, mostró un poderío militar absoluto y finalmente se estancó en un pequeño estrecho lleno de oro negro. Trump será quien fracase, si al final no consigue una salida airosa. La cuestión es saber si será Israel quien pagará las consecuencias.
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