
Las desapariciones forzadas dejaron de ser hechos aislados o de corta duración para consolidarse como una práctica represiva prolongada, selectiva y sistemática en Nicaragua, según los hallazgos del Grupo de Expertos en Derechos Humanos de Naciones Unidas, presentado este martes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Desde abril de 2018, el organismo ha verificado
PUBLICIDAD
La cifra, sin embargo, podría ser mayor.
“Lo que comenzó como desapariciones de corta duración, utilizadas para castigar a las personas detenidas e intimidar a sus familiares,
PUBLICIDAD
La duración de las desapariciones ha variado desde algunos días hasta varios años. Pero desde 2023,
La práctica, según el informe, está dirigida contra un universo cada vez más amplio de personas:

El patrón documentado comienza generalmente con una captura sin orden judicial.
PUBLICIDAD
Después de la aprehensión,
“
La desaparición forzada no solo priva a la víctima de libertad. También la deja fuera de la protección de la ley, sin acceso a defensa, comunicación familiar, supervisión médica o control judicial.
PUBLICIDAD

Los familiares también son víctimas del daño.
Entre los casos documentados está el del periodista
PUBLICIDAD
Otros casos continúan abiertos. El coronel retirado
El informe destaca que las denominadas desapariciones “de corta duración” también constituyen desaparición forzada. No existe un tiempo mínimo para que se configure este crimen:
PUBLICIDAD

Para el Grupo de Expertos, la práctica tiene un propósito político:
Las desapariciones prolongadas, de varios meses o años, constituyen además, prima facie, el crimen de lesa humanidad de otros actos inhumanos, dentro de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil que, según Naciones Unidas, comenzó en 2018 y continúa vigente.
Compartir nota:


Deja una respuesta