A 35 años del hallazgo del cuerpo de Ötzi, “El hombre de hielo”, víctima del crimen más antiguo de la historia de la humanidad

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Otzi, el cadáver momificado por el frío durante 5.300 años, hallado en 1991 en un glaciar alpino (Europa Press)
Otzi, el cadáver momificado por el frío durante 5.300 años, hallado en 1991 en un glaciar alpino (Europa Press)
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Si alguien se propusiera la descabellada tarea de hacer una cronología de casos criminales que abarcara toda la historia de la humanidad, sin dudas debería comenzar con

Como en muchas películas policiales, la historia comienza con el hallazgo casual de un cuerpo en un sitio casi inaccesible. Cuando

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Al llegar a la escena del crimen, uno de los agentes intentó liberar el cuerpo del hielo con una perforadora neumática, pero no pudo. En cambio, durante el intento le atravesó la cadera izquierda y desgarró parte de la ropa. El rescate del cuerpo demoró tres días, durante los cuales, al correrse la voz del hallazgo, fueron al lugar varios montañistas curiosos, algunos de los cuales burlaron la vigilancia policial y se robaron algunos objetos que estaban cerca del muerto.

Mezclado entre los curiosos estaba el alpinista austríaco

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El cuerpo y los objetos que había a su alrededor fueron trasladados al Instituto Forense de Innsbruck, en Austria, donde Konrad Spindler, director del Instituto para la Prehistoria, confirmó que

Ötzi, como lo bautizó la prensa por los Alpes de Ötztal,

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Un investigador examina los restos momificados de Ötzi en una cámara de conservación del Museo de Arqueología del Tirol del Sur en Bolzano, Italia (Museo de Arqueología del Tirol del Sur/Eurac Research/Marion Lafogler/Imagen cedida vía REUTERS)

Un investigador examina los restos momificados de Ötzi en una cámara de conservación del Museo de Arqueología del Tirol del Sur en Bolzano, Italia (Museo de Arqueología del Tirol del Sur/Eurac Research/Marion Lafogler/Imagen cedida vía REUTERS)

Una autopsia y un arma

Los exámenes forenses determinaron que Ötsi medía 1,59 metros, pesaba 50 kilos, tenía el pelo castaño y los ojos marrón oscuro. Su cuerpo, además, estaba cubierto de tatuajes. También reveló que tenía varias costillas rotas y una flecha le había perforado el pulmón izquierdo, pero que esa no era la causa de la muerte, sino un traumatismo de cráneo. Era evidente que lo habían atacado. La punta de flecha estaba alojada en el omóplato izquierdo, lo que causó un daño irreversible a sus arterias y pulmones, aunque no lo mató. La acumulación de sangre en el cráneo mostraba que

A pesar de que no era posible establecer con certeza la naturaleza del impacto fatal, era probable que el flechazo provocara una caída en la que se golpeó la cabeza o bien que, una vez caído, sus enemigos se acercaron y le dieron el golpe mortal. La manera en que fue encontrado el cuerpo, con los pies cruzados y el brazo izquierdo extendido en una posición poco natural, revelaba también la posibilidad de un ataque final.

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El equipo de antropólogos que examinó el cuerpo también comprobó que el occiso tenía 45 o 46 años y que no estaba en buen estado de salud, aunque su deterior físico era acorde a su edad y la época en que había vivido. Se descubrió además que era intolerante a la lactosa, que tenía caries dentales y que padecía de una artritis avanzada que debió provocarle fuertes dolores. Esto último también podía ser una explicación de sus 61 tatuajes, compuestos por líneas paralelas a lo largo de las rodillas, los tobillos, la espalda y otras zonas relacionadas con dolores compatibles con los de la artrosis. Podía tratarse de una técnica de curación o de un ritual de sanación.

Al realizar el análisis del contenido de los intestinos quedó claro que Ötzi era omnívoro y que comía plantas, proteínas de origen animal, carbohidratos y lípidos, en una dieta de alto contenido calórico, necesaria para enfrentar las frías temperaturas de la alta montaña. La vestimenta era la de un hombre que lidiaba a diario con ese clima: llevaba un gorro de piel de oso, un pantalón de piel de cabra y zapatos de cuero y paja, que le permitían caminar sobre la nieve sin que se le congelaran los pies. Estaba armado con un cuchillo, un arco y un hacha de cobre, que evidentemente no le sirvieron para salir airoso del ataque de sus enemigos. También

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Una reciente investigación descubre bacterias vivas en la momia de Ötzi más de 5.000 años después de su muerte (Museo Arqueológico del Tirol del Sur/Eurac Research/Marion Lafogler)

«El hombre de hielo» –como también se lo llamó– no murió de forma natural, sino que fue víctima de un asesinato brutal, un homicidio cometido en la prehistoria de la humanidad (Museo Arqueológico del Tirol del Sur/Eurac Research/Marion Lafogler)

Últimos días de la víctima

Una nueva serie de estudios permitió, incluso, reconstruir parte de la vida del hombre de hielo y sus movimientos antes de morir:

Por las trazas de elementos químicos en los huesos y dientes, se supo que Ötzi creció al nordeste de Bolzano, posiblemente en el valle del río Isarco, y vivió de adulto en el valle de Venosta. También se encontró polen en su cuerpo, lo que indicaría que murió en primavera y que su viaje fue por un sendero que sube por el valle de Señales hacia un paso alpino situado al oeste del glaciar Similaun. El examen de una mano reveló una lesión parcialmente curada, posiblemente una herida sufrida en una pelea anterior a la de su muerte.

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Los alimentos encontrados en el recto y el final del colon del cadáver tenían también restos de polen y de abeto, lo que permitió ubicar a Ötzi en un bosque a una altura de 2.500 metros en la montaña, el último lugar donde crecen árboles. Por el grado de descomposición de los alimentos se estableció que estuvo allí aproximadamente 33 horas antes de su muerte.

En cambio, en el tracto medio del colon, el hombre de hielo tenía polen de lúpulo y de otros árboles que solamente crecen en altitudes más bajas, lo que indica que pudo haber descendido después hasta una altura de unos 1.200 metros entre 9 a 12 horas antes de morir. Allí debe haber tenido su primer enfrentamiento, porque la evidencia del polen indica que volvió a subir y comió por última vez en un bosque de coníferas subalpino antes de seguir subiendo hasta el Paso Tisen, donde fue asesinado.

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El análisis del ADN de los restos que tenía en los intestinos permitió establecer que

Los exámenes forenses determinaron que Ötsi medía 1,59 metros, pesaba 50 kilos, tenía el pelo castaño y los ojos marrón oscuro. Su cuerpo, además, estaba cubierto de tatuajes (AP)

Los exámenes forenses determinaron que Ötsi medía 1,59 metros, pesaba 50 kilos, tenía el pelo castaño y los ojos marrón oscuro. Su cuerpo, además, estaba cubierto de tatuajes (AP)

Las dos caras de Ötzi

Más de un cuarto de siglo después del hallazgo del cadáver de Ötzi, el director Félix Randau filmó

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En el film, el protagonista es un hombre alto, de piel blanca, abundante pelo y ojos celestes, la imagen que millones de espectadores tienen hoy de Ötzi.

La reconstrucción realizada por el equipo de investigadores del Instituto Planck no solo contradice a la imagen de la película de Raudau, sino también a la imagen del hombre de hielo que se habían hecho muchos antropólogos durante más de dos décadas. Para Krause, esa confusión radica en un prejuicio: “Es notable cómo esa reconstrucción está sesgada por nuestra propia idea preconcebida de un humano de la Edad de Piedra procedente de Europa”, explicó Krause.

Con los datos aportados por el equipo científico de Krause, la información sobre el crimen perpetrado hace más de cinco mil años ya no solo incluye los últimos movimientos de la víctima, las armas utilizadas por los asesinos y la causa de la muerte, sino también el rostro de Ötzi, el protagonista del caso criminal más antiguo de la historia de la humanidad.

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