
Pew Research Center, la referencia en encuestas de opinión pública de Estados Unidos, publicó este jueves 17 de septiembre su relevamiento sobre
En 34 de esos países, más gente espera que la IA destruya empleos que la que espera que los cree. La mediana es de
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La creencia cómoda dice que ese miedo es ignorancia, y que se cura con información. Los datos de Pew dicen lo contrario. La información no baja el miedo: lo vuelve más preciso y lo hace convivir con el entusiasmo.
En la mitad de los países encuestados, quienes escucharon o leyeron mucho sobre IA son más propensos que los poco informados a esperar pérdida de empleos. Los que saben poco no son más optimistas, son más indecisos. En la mediana global,

En esa misma mediana, el 37% está más preocupado que entusiasmado con el avance de la IA en la vida diaria, el 41% siente las dos cosas a la vez y el 13% se inclina al entusiasmo.
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Saber más de IA produce miedo y entusiasmo al mismo tiempo
La información mueve ese reparto, y acá aparece la paradoja. En muchos países, las personas más informadas son también las más optimistas sobre la tecnología. Alemania es el caso que Pew usa de ejemplo: entre quienes escucharon mucho sobre IA, el
Son las mismas personas. El que más sabe espera menos empleos y celebra más la herramienta. No es contradicción, es lectura fina: sabe qué hace la tecnología, sabe qué puede hacer con ella y sabe qué parte de su trabajo puede hacerse sin él.
En los países de habla hispana, la información dispara el entusiasmo

En España, el entusiasmo pasa del 9% entre los poco informados al 29% entre los muy informados, y la preocupación cae del 44% al 29%. En Argentina, del 8% al 21% y del 39% al 28%. En Colombia, del 11% al 24% y del 44% al 35%. En México, del 10% al 26% y del 40% al 31%.
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Chile y Perú repiten el salto del entusiasmo, del 9% al 24% y del 13% al 27%, aunque la caída de la preocupación es demasiado chica para que Pew la dé por válida. Estados Unidos no aparece en esta comparación porque Pew no tuvo muestra suficiente para combinar las dos preguntas.
El nivel de información es bajo en todos ellos. Escuchó mucho sobre IA: el 35% en España, el 31% en Chile, el 30% en Colombia, el 29% en Perú, el 26% en Argentina y el 23% en México, contra el
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La expectativa sobre el empleo no se mueve con el entusiasmo.
Los informados son los jóvenes, y ya hicieron la cuenta
Quiénes son los informados no es misterio. En España,
Perú va del 50% al 6%, Chile del 56% al 13%, Colombia del 49% al 11%, Argentina del 42% al 11%, México del 39% al 6%.
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El joven que ya usa la herramienta no se tranquiliza por usarla. Sabe con exactitud qué tareas de su empleo futuro caben dentro de un chatbot. Ese conocimiento es lo que la encuesta registra como entusiasmo y miedo en la misma persona.

Corea del Sur no encaja, y eso importa
Un dato no cierra.
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Corea teme sin saber mucho y celebra igual. La tesis de la información como afinadora del miedo no explica eso. Queda ahí.
Lo que sí es uniforme es la ausencia de ingenuidad. En ningún país de la encuesta, más de uno de cada cuatro espera que la IA reduzca la brecha entre ricos y pobres, y en 29 de 37 esa cifra es de un dígito.
La promesa igualadora de la IA no la compra nadie, ni en los países que la fabrican ni en los que la reciben.
La información no fabrica optimistas ni pesimistas. Fabrica gente que ya sabe qué gana la herramienta y qué pierde el empleo, y a la que todavía nadie le explicó quién se queda con la diferencia.
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