
Una variación de apenas unos milímetros puede alterar un punto de referencia esencial para los satélites que orbitan el planeta.
El fenómeno no modifica la forma visible del planeta ni supone un cambio brusco en su rotación. Aun así, importa para los sistemas que requieren una localización precisa desde el espacio, como la
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La Tierra no es una esfera rígida y homogénea. La acumulación de nieve, las lluvias, el desplazamiento de agua entre continentes y océanos, la pérdida de hielo y los cambios en la atmósfera redistribuyen grandes cantidades de masa a lo largo del año.
Esa redistribución provoca que el
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Los movimientos llegan a varios milímetros, una distancia reducida para la vida cotidiana, pero relevante para instrumentos que calculan posiciones desde miles de kilómetros de altura. La NASA indicó que dos estimaciones internacionales realizadas en 2017 y 2023 diferían en siete milímetros, una brecha casi equivalente a la magnitud del fenómeno que buscaban medir.
Por ese motivo, el equipo encabezado por el geocientífico
“
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La nieve del hemisferio norte desplaza el geocentro hacia el Polo Norte
La investigación agrupó las causas de la oscilación anual en tres grandes categorías:

Uno de los cambios más claros ocurre en marzo. Durante ese mes, la acumulación de nieve en
El patrón cambia semanas después. En abril, la cantidad de agua asociada a las precipitaciones en la cuenca del Amazonas llega a un máximo estimado de
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Las lluvias monzónicas del sudeste asiático también forman parte de la oscilación. En noviembre, el agua vinculada al monzón alcanza unas
El estudio no plantea que el planeta cambie de posición en el espacio. Lo que varía es la ubicación interna de su punto de equilibrio, como consecuencia de la distribución desigual de masas sobre la superficie y debajo de ella.
El
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Los autores observaron que las variaciones de masa en ese océano superan los cambios registrados en otras cuencas. Los mares Mediterráneo, Rojo, del Norte, Báltico y de Barents también influyen, aunque con una contribución menor.

El aire frío del invierno también altera el equilibrio del planeta
La atmósfera participa en el desplazamiento del centro de masa. El aire frío es más denso que el cálido, por lo cual concentra más masa en las regiones donde se acumula durante el invierno.
Con un modelo elaborado por el
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Felix Landerer, coautor del trabajo e investigador del JPL, sostuvo que la escala reducida de estos movimientos no disminuye su importancia para las tecnologías actuales. “
Landerer explicó que una mejor comprensión de los procesos que alteran los sistemas de referencia puede mejorar la cartografía y la navegación. Entre las aplicaciones mencionó la logística marítima global y la agricultura de precisión.

Satélites láser y GPS permitieron mejorar la medición
Para calcular el geocentro, los científicos combinaron distintos sistemas de observación. Una de las herramientas centrales fueron los satélites LAGEOS 1 y LAGEOS 2, lanzados en 1976 y 1992. Ambos poseen reflectores que permiten medir con láser su distancia respecto de estaciones terrestres distribuidas en más de 20 países.
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Los satélites orbitan alrededor del centro de masa de la Tierra debido a la gravedad. Por eso, una modificación pequeña en la distancia que los separa de una estación terrestre puede revelar un cambio en la ubicación del geocentro.
El nuevo método incorporó datos de
La investigación comparó sus resultados con las observaciones de la misión
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El trabajo apunta a perfeccionar los sistemas de referencia usados para medir un planeta cuya masa nunca permanece exactamente en el mismo lugar.
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