Geraldine Zuasnabar: “Hay una deuda histórica con los artistas del Ande”
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Geraldine Zuasnabar.DifusiónEstefany BarrientosJueves 17 de Septiembre del 2026 · 02:05hLa República en Google
En Lima de la década del 60, cientos de migrantes asisten a los coliseos para ver a Flor Pucarina, pero varios de sus seguidores acuden tapándose los rostros. “Creo que es la herida más fuerte de los migrantes. En una sociedad tan discriminadora, a veces, también una de las estrategias de cuidado es ocultar de dónde vienes. Entonces, era importante sacar eso y, de alguna manera, desde las imágenes y la música”, nos dice la cineasta y productora musical Geraldine Zuasnabar Ravelo.
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En 1987, más de 40.000 personas despidieron a Leonor Chávez Rojas. Pero la cantante también ha sido defendida de los prejuicios y calificativos que le atribuían. “La gente de mi generación la veía como una figura que inspira y que su legado nos ha ayudado a repensar y a territorializar nuestros feminismos”.
Sí, hay dos partes sobre cómo se ve a una mujer históricamente en la sociedad: eres santa o eres la p… no hay punto medio. Entonces, desde ese lugar más machista y misógino, ella era eso y para el pueblo era como una Santa Rosa de Lima y tenían que salir en su defensa. Yo pensaba que no se estaba viendo, un poco, la zona en grises. Al final, veo este conservadurismo y este fundamentalismo que aún están muy fuertes en nuestra sociedad y creo en ese momento digo: hay que hacer algo para narrar y ponerla en un lugar de humanidad y de dignidad. Siendo muy crítica, pienso que es bien complejo encontrar un punto medio.
No sé si la haría, no estoy segura, pero sí creo que hay mucho por profundizar y reflexionar en torno a estas figuras femeninas que rompen con el estereotipo de la mujer sumisa que se le pone a la mujer del Ande. Además, hacer un análisis de género, pero situado desde una mirada también territorial.
Está de manera sutil, porque eso es para otra película, pero fue una de las cosas que más me motivó para hacer el documental. Yo siempre escuché desde chiquita —porque mi mamá es cantante (del dúo Las Salcabambinitas)— que las familias cuando las hijas les decían que serían cantantes era lo peor. Crecí con ese estigma hacia las mujeres. Lo que es más mágico en esta historia de Pucarina es que ella se zurra en todo eso.
Yo creo que sí, pero por momentos. En otros momentos nos criticaría porque creo que era una mujer muy compleja. Por eso digo que santificarla o romantizarla no tiene mucho sentido, pero sí encontrarse en su música.
Sí, hay una deuda histórica con las mujeres trabajadoras del arte. Es muy duro el trabajo de los artistas del Ande; hay músicos que trabajan más de 12 horas al día y no tienen seguro social, y eso es triste. También tiene que ver con las clases sociales porque no es lo mismo un músico de una orquesta huancaína que un músico del Grupo 5.
La mayoría de los testimonios son de personas mayores que casi no han dado entrevistas. Entonces, muchos que eran viejitos nos dijeron que no. Con los que querían, buscamos locaciones. Quizá, por eso, perdimos contexto. Por ejemplo, uno de los bordadores más importantes que aún sigue vivo es Aníbal Ríos. Grabamos, pero vive en un cuarto chiquitito en El Agustino; no podíamos entrar. La magnitud de su arte es hermosa, pero hay que entender cómo es la precarización de los artistas populares.
Hay un trabajo narrativo de la ultraderecha y que lo vemos no solamente aquí en Perú, sino en toda Latinoamérica. Era impensable que en Colombia hicieran esto, pero son las mismas estrategias. Nadie está hablando aquí de esta persona, de Cerimedo y los bots, que es un trabajo de narrativas. También lo que ha hecho el fujimorismo con todo esto de las manifestaciones contra el gobierno de Dina es que realmente han debilitado muchísimo los movimientos sociales. Tenemos mucho miedo de salir a las calles porque, obviamente, nadie quiere morir, ¿no? Eso implica a los trabajadores del arte que salíamos y decíamos cosas. Con toda esta persecución está difícil volver a fortalecer el tejido social, pero lo necesitamos mucho.
Sí, es urgente y necesario porque, como cineastas, nos cuesta muchísimo hacer una película y el corazón del cine es que esa película se vea. En todos los países hay un apoyo grande porque hay esta cuota de pantalla y también es importante que pueda haber políticas para este proceso que es la distribución y la circulación de obras cinematográficas, no solo en salas de cine, también en otros contextos. Dentro del circuito cinematográfico se habla mucho de esto, “que estamos intentando en cines que te maltratan y que además son empresas explotadoras”. Claro, todo eso está mal, pero nosotros convivimos en este sistema, en el capitalismo. Pero no por eso vamos a renunciar a los cines.v
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