
Sally Lippman llevaba tres horas parada en la vereda de la calle 54 Oeste, en el barrio de Hell’s Kitchen de
Ahora estaba del lado de afuera de
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El portero principal era Marc Benecke, un joven de 19 años que
Cada noche, cientos de personas se amontonaban detrás de las cuerdas de terciopelo sin garantía de nada.
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Sally Lippman no era famosa ni rica. No tenía conexiones en la industria del entretenimiento. Era una abogada retirada, nacida el 19 de octubre de 1900 en Manhattan, admitida en el Colegio de Abogados del estado de Nueva York en la década de 1920. Había dejado de ejercer formalmente antes de que terminaran los años 30. “No ejerzo desde hace 40 años, pero he dado consejos gratis”, le contó al
Mientras esperaba en la fila,
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Los 50 años sin bailar y la pista que los borró
El marido de Sally Lippman había sido abogado. Trabajó para la Federación de Filantropías Judías de Nueva York y en relaciones públicas. Los dos compartían el gusto por la buena música, pero él no bailaba. “No bailé durante 50 años porque a mi marido no le gustaba”, le contó Lippman al presentador Bill Boggs en horario central de la TV de Estados Unidos. “Jugábamos al bridge y al bádminton, pero nunca bailábamos”. El marido murió en 1975. Dos años después, ella estaba dentro de Studio 54.
Al principio iba dos veces por semana. Después, todas las noches.

Mark Fleischman, el empresario que más tarde compraría el club, la retrató en sus memorias
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Studio 54 no disimulaba su relación con la cocaína. Sobre la pista de baile colgaba una escultura mecánica. Era un hombre en la luna en forma de media luna, con una mano que sostenía una cuchara de cocaína.
La abogada que le enseñó disco a un director de polca
En 1978 su nieta, una enfermera que durante el día hace diálisis renal, la acompañaba con frecuencia. Pero dentro del club la abuela no necesitaba compañía.
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La fama de la mujer a la que ya todos llamaban

Lippman no se limitaba a la pista.
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El dios griego, las dos familias y una boda con 2.000 invitados
Lippman conoció a John Touzos en la pista de baile. Ella lo llamaba “mi dios griego”. Él tenía 28 años. Los dos bailaban juntos todas las noches, y la diferencia de edad llamaba la atención incluso en un lugar donde Brooke Shields, de 11 años, había entrado la noche de la inauguración escoltada hasta la cabina del DJ por el propio Rubell.
Las dos familias se opusieron al matrimonio. Pero para junio de 1980, Studio 54 ya no existía como ellos lo habían conocido.
El 14 de diciembre de 1978,
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En junio de 1979 fueron acusados de evasión fiscal, obstrucción de justicia y conspiración. El 18 de enero de 1980, un juez federal los condenó a tres años y medio de prisión y una multa de USD 20.000 cada uno. El fiscal Peter Sudler dijo al tribunal que los dos habían actuado por “pura codicia”.

La última fiesta fue la noche del 2 al 3 de febrero de 1980. Diana Ross y Liza Minnelli cantaron para los invitados. Dos días después, Rubell y Schrager entraron a prisión. El club fue vendido a Fleischman por USD 4,75 millones.
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Sally Lippman y John Touzos se casaron el 17 de junio de 1980 en el club Magique, que había abierto tres meses antes. Asistieron unas
La boda había nacido como una idea promocional de los dueños de Magique. “Originalmente iba a ser una ceremonia de boda ficticia – dijo Lippman
Lo que no sonó en el funeral de Sally Lippman
Studio 54 reabrió en septiembre de 1981 bajo la administración de Fleischman. Rubell y Schrager habían sido liberados bajo palabra después de cumplir poco más de un año de prisión. El club ya no era el mismo.

El 26 de mayo de 1982, Lippman murió en el Hospital Monte Sinaí de Manhattan. Tenía 81 años. Había sido internada por complicaciones de una cirugía reciente.
En 1998, el director Mark Christopher estrenó la película
Ese mismo año, la Roundabout Theatre Company compró el edificio del 254 de la calle 54 Oeste. La pista de baile donde Lippman había bailado, bajo la luna mecánica con su cuchara de cocaína, se convirtió en una sala de teatro con 1.006 butacas. En 2012, en el sótano donde los VIP consumían cocaína sobre fresas y se recostaban en colchones tirados sobre el piso de cemento, abrió un club de cabaret llamado 54 Below, con 140 asientos y manteles de cuero.
Sally Lippman había pedido, en repetidas ocasiones, que
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