A una semana del balotaje del 7 de junio, tres encuestadoras entregan fotografías distintas del mismo escenario y llegan a la misma conclusión de fondo: Keiko Fujimori lidera la intención de voto, pero la elección no está cerrada. El bloque de electores que no se alinea con ningún candidato —indecisos, blancos, viciados y ausentistas— supera en todos los estudios la diferencia que separa a la candidata de Fuerza Popular de Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. El debate presidencial de hoy domingo 31 de mayo es el último evento con capacidad real de mover ese segmento antes de la jornada electoral.
El simulacro de votación de Ipsos para Perú21, aplicado el 29 y 30 de mayo, ubica a Fujimori en 40,4% y a Sánchez en 38,3% en votos emitidos, con 21,3% de blancos o viciados. Al excluir ese bloque y calcular solo los votos válidos, Fujimori alcanza 51,4% y Sánchez 48,6%: una diferencia de 2,8 puntos que, de mantenerse el 7 de junio, le daría la presidencia a la candidata de Fuerza Popular.
Datum, en su simulacro para El Comercio, registra 39,7% para Fujimori y 35,4% para Sánchez en votos emitidos, con 14,4% de blancos y 10,5% de viciados —24,9% en conjunto—. En votos válidos, la ventaja se amplía: 52,9% para Fujimori y 47,1% para Sánchez.
CPI, en su encuesta para RPP publicada el viernes 29 de mayo, ofrece el escenario más ajustado: 32,5% para Fujimori y 29,1% para Sánchez, con un margen de error de 2,8 puntos. Omar Castro, gerente general de CPI, lo describió como “empate técnico”. El bloque sin definición en ese estudio es el más amplio de los tres: 13,4% de indecisos, 22,6% de blancos o viciados y 2,4% que no iría a votar, para un total de 34% del electorado sin candidato asignado.

Los tres estudios describen el mismo mapa con distintos niveles de detalle. Fujimori domina Lima y el norte; Sánchez, el sur y el Perú rural. La clave es que Lima concentra el mayor volumen de votantes del país, lo que convierte la ventaja fujimorista en la capital en el activo más valioso de su campaña.
En el simulacro de Ipsos, Fujimori obtiene 52,2% en Lima frente a 27,4% de Sánchez. Datum la ubica en 44,3% en Lima y Callao contra 26,2% de Sánchez. CPI registra 45,6% para Fujimori en Lima y Callao frente a 19,7% de Sánchez.
En el extremo opuesto, el Perú rural y el sur son territorio de Sánchez. Ipsos lo coloca en 53,9% en zonas rurales frente a 24,4% de Fujimori. Datum le da 52,7% en el sur contra 27,3% de Fujimori. CPI registra 53,3% para Sánchez en la sierra centro y sur y 42,8% en la costa sur.
El patrón es consistente en los tres estudios: Fujimori gana en menos territorios, pero en los más poblados; Sánchez domina en más regiones, pero con menor peso demográfico. Patricia Zárate, jefa de Estudios de Opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), lo sintetizó con precisión: “Sánchez gana en provincias, pero no en las más pobladas. Keiko gana en menos lugares, pero más pobladas o más importantes.”

El voto en blanco o viciado: el actor que ningún comando controla
El dato que más preocupa a los estrategas de ambas campañas no es la diferencia entre candidatos, sino el tamaño del voto que no va a ninguno. En CPI, el 22,6% que votaría en blanco o viciaría su cédula supera la diferencia de 3,4 puntos entre Fujimori y Sánchez. En Ipsos, el 21,3% de blancos o viciados supera la brecha de 2,1 puntos en votos emitidos. En Datum, el 24,9% entre blancos y viciados casi triplica la diferencia de 4,3 puntos entre candidatos.
El desglose regional de CPI mostró que el voto blanco o viciado no es uniforme: los picos más altos se ubican en la costa sur con 27,5% y en la costa y sierra norte con 25,0%, mientras que en la sierra centro y sur baja a 15,6%. Castro advirtió que no podía “garantizar” que ese porcentaje se mantuviera hasta el día de la votación: una parte podría definirse después del debate. “El voto blanco y viciado ya es una opción política”, señaló, pero aclaró que un movimiento parcial de ese bloque puede reconfigurar el reparto final.
Datum añadió una dimensión adicional: preguntó a los encuestados por las razones de su voto. Entre los votantes de Fujimori, la tercera razón más mencionada fue “para que no gane Roberto Sánchez” con 12%, al mismo nivel que “reducirá la inseguridad”. Entre los votantes de Sánchez, la primera razón fue “para que no gane Keiko Fujimori” con 20%, por encima de “tiene un buen plan de gobierno” con 18%. El antivoto opera como combustible en ambos electorados, pero con mayor intensidad en el de izquierda.

Los números de la indecisión en esta segunda vuelta no tienen precedente reciente. Zárate detalló la evolución histórica: en 2006, la indecisión en segunda vuelta “ni existía o apenas llegaba al 8%”; en 2011 fue 7%; en 2021 subió a 24%, aunque ese año el porcentaje de nulos superaba al de indecisos. Hoy, el IEP registra 26% de indecisos y CPI ubica ese número en 13,4%, con diferencias metodológicas entre ambos estudios pero con una coincidencia de fondo: el bloque sin definición es históricamente alto.
El mapa de la indecisión según CPI mostró concentraciones específicas: costa y sierra norte con 19,3% de indecisos y sierra centro y sur con 13,7%. Por edades, el indeciso se elevó en el tramo de 40 a 70 años con 16,2%, por encima del 10,4% en 25 a 39 años y 11,2% en 18 a 24 años.
Fernando Rodríguez Patrón, experto en temas electorales, fue contundente: “Que casi un tercio del electorado vaya a decidir en la mesa o por un impulso, ciertamente no es el mejor escenario.” El politólogo Eduardo Dargent señaló que Fujimori “tiene un riesgo porque le está dejando de hablar a un sector que está indeciso y no cree que sea automático que salten a su preferencia”.

Una de las diferencias más notorias respecto a elecciones anteriores es la ausencia del antivoto contra Fujimori. Castro fue directo: “No se ha activado el antivoto a Fujimori como se veía en elecciones pasadas, en el 2011, 2016 y 2021. Eso se siente, incluso en las redes no hay un activismo respecto a eso.”
El voto joven tampoco marcó la diferencia que marcó en balotajes anteriores. Datum mostró que en el segmento de 18 a 24 años, Fujimori obtiene 43,6% frente a 31,4% de Sánchez, una ventaja que contrasta con el patrón histórico donde el electorado joven solía inclinarse contra la candidata de Fuerza Popular. CPI confirmó esa lectura: “Es la primera vez que el voto joven no marca una diferencia respecto al apoyo a un candidato”, señaló Castro.
La socióloga Lucía Díaz explicó el fenómeno: los jóvenes que votan hoy crecieron desde 2016 con el fujimorismo como referencia permanente. Fujimori es percibida como “un malo conocido” frente a un “malo por conocer”. Sánchez, en cambio, “no despierta que sea una buena alternativa”, según Díaz.

La evolución de los números de Ipsos entre abril y mayo describe con claridad el problema central de la campaña de Sánchez. En abril, ambos candidatos registraban 38% cada uno. En mayo, Fujimori subió un punto hasta 39% y Sánchez retrocedió tres, hasta 35%. El dato más llamativo fue el voto rural: Sánchez cayó seis puntos en el campo, de 55% en abril a 49% en mayo, mientras Fujimori se mantuvo en 26%.
La encuesta del IEP mostró una tendencia similar: en mayo, la intención de voto de Fujimori subió de 31% a 36%, mientras que la de Sánchez cayó de 32% a 30%. El voto blanco o nulo hacia Fujimori se redujo de 24% en abril a solo 6% en mayo. Para Sánchez, esa misma opción subió de 13% a 26%. El antivoto que no se activó contra ella pareció trasladarse, en parte, hacia él.

Datum midió la influencia esperada del debate presidencial en la decisión de voto: 35% respondió que será “muy decisivo” y 22% que será “bastante decisivo”. En total, 57% del electorado considera que el cara a cara puede tener un impacto alto en su voto. En el otro extremo, 36% lo considera poco o nada decisivo.
Castro anticipó las estrategias probables: Fujimori necesita proponer para mantener su ventaja; Sánchez intentará activar el antivoto que hasta ahora no despegó. “¿A qué más podría apelar Roberto Sánchez en el intento de querer ganar la elección?”, preguntó Castro. La respuesta implícita era el fujimorismo como historia, no como presente.

Datum también registró que 50% del electorado considera que Fuerza Popular ganó el debate de equipos técnicos del 24 de mayo, frente a 31% que se inclinó por Juntos por el Perú. Y en la evaluación de propuestas por tema, Fujimori aparece adelante en economía con 53% frente a 23% de Sánchez, en infraestructura con 47% frente a 24%, en educación con 46% frente a 27%, en seguridad con 46% frente a 27% y en salud con 45% frente a 25%. Con esos números, el debate del domingo llega como la última oportunidad para que Sánchez revierta una percepción de propuestas que, según las encuestas, hoy favorece a su rival.

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