Cómo funciona el método que acerca a los científicos a una de las respuestas más buscadas: dónde nacen los terremotos más grandes del mundo

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Vista aérea de una península montañosa cubierta de nieve rodeada por aguas oscuras con una grieta submarina visible a lo largo de la costa.
El estudio analizó cómo se acumula la tensión en la zona de subducción de Kamchatka, donde en 2025 se produjo un terremoto de magnitud 8,84. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Bajo la costa oriental de

El hallazgo, presentado por investigadores de la

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El estudio, firmado por

(Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación comparó el sismo de 2025 con el gran terremoto de 1952 y detectó que ambos eventos rompieron una región profunda similar de la falla. (Geophysical Research Letters (2026). DOI: 10.1029/2026gl121826)

La novedad del trabajo reside en el método. En vez de fijar de antemano dónde podrían estar las llamadas asperezas —los parches de fricción que resisten el movimiento hasta que ceden—, el equipo utilizó un enfoque

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Lo que apareció en ese mapa fue una región principal con alta probabilidad de estar bloqueada, una suerte de costura profunda donde la deformación se había acumulado durante décadas. Según el estudio, esa zona retenía desde el gran terremoto de 1952 un déficit de deslizamiento capaz de explicar casi por completo la magnitud del sismo liberado el

Un mapa del silencio antes del terremoto

En la jerga de la sismología, el intervalo entre un gran terremoto y el siguiente se llama

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Acantilados rocosos y mar agitado bajo un cielo nublado con una pequeña silueta humana en la cima.

Los investigadores utilizaron mediciones geodésicas para identificar sectores de la falla con alta probabilidad de bloqueo antes de una gran ruptura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Periollat y Funning tomaron como base velocidades geodésicas registradas en la península rusa y las procesaron con un modelo de elementos de contorno sobre una geometría triangular de la megafalla derivada de

El resultado fue un modelo con

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Una persona arrodillada opera una computadora junto a una antena sobre un trípode en una cumbre rocosa con montañas nevadas de fondo.

El método no permite anticipar cuándo ocurrirá un terremoto, pero sí mejora la localización de las zonas con mayor riesgo sísmico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores estimaron que, con una convergencia tectónica de alrededor de

Ese punto es central: el estudio no afirma que todo el segmento de falla haya estado completamente trabado, sino que incluso con un bloqueo parcial dentro de la región principal el modelo reproduce de manera convincente la energía liberada en 2025.

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La misma cicatriz profunda, dos tsunamis distintos

Uno de los aportes más interesantes del estudio aparece cuando compara el sismo de 2025 con el gran terremoto de

Corte transversal de la Tierra que expone una placa oceánica hundiéndose bajo una placa continental con volcanes y magma.

Según el trabajo, la región señalada por el modelo coincide con el sector donde después se produjo el gran terremoto frente a la costa oriental de Rusia.

Las comparaciones entre los modelos de deslizamiento cosísmico muestran una correspondencia espacial fuerte entre las áreas que el nuevo método identifica como más bloqueadas y los sectores que efectivamente se rompieron tanto en 1952 como en 2025.

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Pero allí termina la similitud. El estudio subraya que

En la práctica, eso significa que dos terremotos gigantes en una misma región pueden no comportarse igual frente al océano.

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Ese matiz es uno de los puntos más sensibles del trabajo. Los autores remarcan que la localización de las zonas bloqueadas permite mejorar la evaluación del riesgo sísmico, pero no resuelve por sí sola la incertidumbre sobre el impacto tsunamigénico. La porción superficial de muchas megafallas sigue siendo una región mal observada, precisamente porque se encuentra bajo el mar.

Lo que el método puede decir y lo que todavía no

La investigación también sugiere que las rupturas tienden a iniciarse en sectores muy específicos. Mediante un análisis jerárquico del clúster principal, Periollat y Funning identificaron subregiones menores con probabilidades medias de bloqueo muy altas, algunas cercanas al

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Vista panorámica de una ciudad con edificios, calles agrietadas, escombros, palmeras agitadas y un cielo nublado al atardecer.

El análisis de la deformación lenta de la corteza ayuda a identificar regiones bloqueadas que concentran energía durante décadas antes de romperse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aun así, el propio estudio es cuidadoso con sus límites. Algunas regiones de bloqueo detectadas al norte de los

Ahí aparece uno de los desafíos de fondo.

Sismógrafo analógico con aguja de punta roja que dibuja ondas sísmicas en un papel cuadriculado sobre un tambor. Equipo técnico y papeles al fondo.

El análisis de la deformación lenta de la corteza ayuda a identificar regiones bloqueadas que concentran energía durante décadas antes de romperse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese esfuerzo ya empezó en distintos puntos del planeta. En varias zonas del Pacífico se están desplegando instrumentos acústicos en el lecho marino y nuevos sistemas satelitales para seguir deformaciones que hasta ahora escapaban a la cobertura convencional. La mejora de esa observación puede resultar determinante en lugares como

En ese contexto, el valor del trabajo sobre

El estudio cierra con una idea que, lejos de clausurar la discusión, la deja deliberadamente en movimiento.

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