Esas lágrimas de
Sobra recordar su palmarés imbatible, sus 1.171 partidos jugados, sus 927 goles marcados, sus 35 títulos con el Barcelona, sus 48 títulos globales, sus 8 balones de oro, sus 6 botas de oro, sus 3 premios The Best…, único, grandioso. Una grandeza que no solo se ha definido por los triunfos conseguidos, sino también y sobre todo por esa capacidad mágica de controlar los tiempos y los espacios, arquitecto de jugadas imposibles que han quedado para siempre en la retina colectiva. El juego
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No sirve este espacio para valorar su tipo de juego, sus extraordinarias habilidades deportivas, su excepcionalidad en el juego. Otros saben más y lo han escrito, y el resto solo podemos agradecer la felicidad que tantas veces nos ha dado. Este artículo, por tanto, no va del Messi futbolista (no podría, no sabría), sino del hombre que late detrás del jugador, cuyos valores han trascendido más allá de sus triunfos. Es decir, no va de fútbol, sino de
Como apunte final, el valor de la superación como motor de su crecimiento deportivo. Messi no lo tenía fácil y, a pesar de la genialidad que escondía su personalidad deportiva, podría haber quedado como un intento de jugador, uno más de los muchos que pudieron ser y no fueron. Pero ni su padre ni él aceptaron la adversidad como destino, y el resto es conocido: su llegada a Barcelona, su instinto de lucha, su trabajo constante, su permanente superación.
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Como seguidora fiel del Fútbol Club Barcelona, gracias por tanto que nos diste, mucho más de lo que hubiéramos soñado. Y como amiga del alma de mi pueblo argentino, gracias por estar ahí con los tuyos, sin olvidarnos nunca al resto. Te amamos como jugador y te admiramos como ser humano: Lionel Messi, un alma bonita.
X: @RaholaOficial
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