
El ingeniero e investigador
En su trabajo
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“La misión fundamental de una Fuerza Armada en una república democrática
A su juicio, el estado actual de la Fuerza Armada es consecuencia de

Morán es ingeniero industrial, ha sido profesor en la Maestría en Administración de la Universidad Metropolitana de Caracas y se ha especializado como investigador en planificación estratégica, energía, economía y desarrollo. También ha publicado artículos en distintos portales de comunicación.
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Analiza aquel modelo que el Estado venezolano inició en 1958 dirigido a la profesionalización y la especialización técnica de la institución armada, “subordinada al poder civil democrático”, preparaba al militar para la gestión de la violencia legítima del Estado para la defensa de la soberanía y el territorio.
Su propuesta se basa en
Despolitizar la institución y devolverla a su rol profesional, sostiene,
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Según Morán, la defensa de Venezuela no dependerá únicamente del número de soldados, tanques o aviones, sino de la calidad de sus líderes, la preparación de su personal, la incorporación tecnológica, la fortaleza institucional y la confianza ciudadana. “Reconstruir la Fuerza Armada será, en última instancia, reconstruir la República”, resume.

El soldado del futuro
Uno de los ejes de la propuesta de Morán es la transformación del perfil humano de la Fuerza Armada. El investigador plantea una mutación tecnológica y organizativa para que el soldado venezolano del siglo XXI deje de ser concebido solo como combatiente tradicional y pase a ser un
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En ese nuevo paradigma, la disciplina y la aptitud física seguirían siendo necesarias, pero insuficientes. La defensa moderna exigiría competencias técnicas avanzadas y perfiles especializados.
Entre esas capacidades, Morán menciona ingenieros y programadores de combate, operadores de drones y pilotos remotos, analistas de datos e inteligencia de fuentes abiertas, especialistas en guerra electrónica y ciberdefensa, científicos de datos, lingüistas estratégicos y analistas geoespaciales.
“El soldado del futuro no servirá por coerción ideológica, sino por un profundo sentido de vocación republicana, respaldado por un entorno profesional que estimule su crecimiento científico e intelectual”, dice Morán.

No costosa, sino más inteligente
Morán insiste en que
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Cuando Venezuela supere su crisis económica, advierte, cada inversión en defensa deberá estar plenamente justificada por su retorno estratégico y su eficiencia operativa.
Su propuesta de
No se trata de solicitar mayor presupuesto sino de “eliminar la redundancia y la discrecionalidad”. Bajo ese esquema, las unidades de combate y de servicio no manejarían recursos financieros directos, sino que administrarían recursos logísticos conforme a planes operativos certificados por los niveles superiores de comando.
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Morán también propone erradicar la improvisación, institucionalizar la figura del oficial intendente para la administración integral de fuertes y bases militares, y reducir macroestructuras mediante almacenes y cadenas de suministro unificadas.

Crisis en la Fuerza Armada
En el diagnóstico de Morán,
Ese cambio impactó la estructura de mando y se profundizó con reformas legislativas que, a su juicio, alteraron la naturaleza de la institución. Morán sostiene que convertir a la FANB en militante de la revolución bolivariana violentó el principio constitucional de no beligerancia política.
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Ese impacto en los mandos de la estructura piramidal fracturó el eje de la pirámide organizacional: el mérito profesional. Ascensos, designaciones y comandos pasaron a depender de la lealtad política, lo que habría provocado fuga de talento calificado y desestímulo de la excelencia técnica en academias y unidades de combate.
La ideologización “fracturó el eje de la pirámide organizacional: el mérito profesional”. Así, los ascensos, designaciones y comandos pasaron a depender de la lealtad y provocó “una fuga de talento calificado y desestimuló la excelencia técnica dentro de las academias y unidades de combate”.
Morán agrega que la politización asignó a los militares roles ajenos a la misión constitucional de defensa. Entre ellos menciona la presencia de oficiales en áreas de la administración pública, especialmente en empresas de alimentos y minería, lo que expuso a la institución a dinámicas de corrupción estructural.
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Es entonces cuando se produce lo que Morán llama “la desnaturalización del soldado y la erosión de la confianza ciudadana”, un factor que considera crítico para cualquier estrategia de seguridad nacional.

No era el enemigo interno
Morán cuestiona que el régimen venezolano haya concentrado su enfoque en el enemigo interno y estructurado una organización territorial militar, fragmentada en
En ese contexto, describe a la Fuerza Armada como
Morán, quien es ingeniero industrial, interpreta el colapso de la Fuerza Armada como parte de un patrón sistémico similar al observado en otras corporaciones estratégicas del Estado, como Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).
En esos casos, afirma,
La Fuerza Armada, según su análisis, siguió una trayectoria semejante: al reemplazar el mérito profesional por la militancia, perdió capacidad operativa y se convirtió en una estructura pesada, burocrática y técnicamente debilitada.
Morán concluye que la adquisición histórica de sistemas de armas pesadas se hizo sin un análisis integral de ciclo de vida, sin líneas sostenibles de suministro logístico ni transferencia tecnológica real. A ello se sumaron sanciones internacionales, restricciones presupuestarias y gestión ineficiente, factores que impactaron el inventario convencional y lo dejaron en estado de inmovilidad u obsolescencia por falta de mantenimiento mayor.
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