El gobierno de
El representante comercial estadounidense,
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El funcionario responsabilizó a
La ruptura de las negociaciones permitió la aplicación inmediata de los nuevos aranceles estadounidenses, que afectan a productos canadienses por un valor aproximado de
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Por parte de
Las represalias canadienses estarán dirigidas a sectores como el acero, los productos lácteos, la maquinaria agrícola, los electrodomésticos, la pasta, el papel y la electrónica.
Carney advirtió que Canadá dispone de herramientas para afectar la economía estadounidense, especialmente en el sector energético. “Canadá impulsa el crecimiento estadounidense, suministrando el 99% de sus importaciones de gas natural, el 85% de sus importaciones de electricidad y el 60% de sus importaciones de petróleo crudo. No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía”, puntualizó.
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El líder liberal calificó las medidas estadounidenses como acciones diseñadas para dañar y dividir a la sociedad canadiense. “Estas medidas son un error de cálculo. Son un nuevo ataque a Canadá. Y eres atacado cuando hay una guerra. No fue nuestra elección”, afirmó Carney, quien defendió la postura de su gobierno de no comprometer la soberanía nacional ni la protección de sectores estratégicos.
Según datos oficiales, las exportaciones canadienses afectadas equivalen a unos 20.000 millones de dólares estadounidenses. Carney remarcó la solidez fiscal de su país y aseguró que cuenta con recursos para afrontar la nueva coyuntura. “Somos ahora más fuertes que cuando EEUU empezó esta guerra comercial. Estamos unidos, más decididos, más ambiciosos”, afirmó el primer ministro.
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Durante el anuncio, Carney explicó que las negociaciones con
La reacción política en
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El presidente Trump ha justificado la imposición de estos aranceles como una respuesta a lo que considera “continua discriminación” por parte de Ottawa y un trato desigual al comercio estadounidense.
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