Juan Sebastián Chamorro: “La transición ya comenzó en Nicaragua”

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El líder opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro afirma que las transiciones se conocen por el Día D, pero comienzan mucho antes.
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Quince organizaciones opositoras nicaragüenses han puesto sobre la mesa una hoja de ruta para conducir al país desde la dictadura de

El plan contempla la creación de una

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La hoja de ruta establece además la elección, a los 180 días de iniciada la transición, de

Juan Sebastián Chamorro, coordinador en el exilio de Ciudadanos por la Libertad y uno de los promotores de la iniciativa, sostiene que, aunque todavía no se haya producido el quiebre del régimen, la transición nicaragüense ya está en marcha. En esta entrevista con

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Transición Nicaragua

Juan Sebastián Chamorro cuando llegaba desterrado a Estados Unidos, el 9 de febrero de 2023, después de pasar 611 días en las cárceles de la dictadura de Nicaragua (Foto AP)

—¿De qué oposición estamos hablando cuando se presenta esta propuesta de transición para Nicaragua?

-Esta es una propuesta de plan de transición que empezamos a trabajar en Ciudadanos por la Libertad, junto con otros juristas, hace más de un año. La propuesta fue rodando hacia otras organizaciones, donde se fueron incorporando elementos de otros planes de transición.

—Pero todavía no me ha dicho de qué oposición estamos hablando.

-Ahí está

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—¿Oposición de qué perfil?

-Centro derecha. Pero nuestro interés es alcanzar a todas las organizaciones que quieran adherirse. Queremos hacer una oferta que sea accesible para todo el mundo.

—¿No es muy temprano para estar hablando de transición cuando todavía tenemos una dictadura que, por lo menos, se ve lejos de caer?

-El argumento en contra ha sido ese. Nosotros decimos que no hay que confundir los tiempos cronológicos. Ciertamente no estamos en un proceso de transición maduro ni que esté ocurriendo en este momento, pero eso no significa que el momento para hacer una propuesta y para hablar de una propuesta no sea el adecuado. Nosotros creemos que es el adecuado, en un momento donde el hemisferio se está centrando en Nicaragua.

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Y la acotación que quería hacer: yo sí creo que ya la transición ha iniciado. Obviamente, las transiciones se conocen principalmente por el

Entonces, yo soy un creyente de que

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—Si hay un plan de transición, tiene que producirse primero un cambio de régimen. ¿Qué puede pasar para que eso que ustedes plantean se vuelva realidad? ¿Una lucha armada, una intervención militar, otra salida?

-Bueno, no hay que descartar nada. Hemos hablado de distintas opciones. Tal vez la armada es la que hemos descartado más de plano.

Hemos analizado mucho la circunstancia Delcy Rodríguez, por ejemplo, y dijimos: bueno, eso es una posibilidad. Pero si queremos una transición en la que participen distintos sectores de Nicaragua, incluyendo el régimen saliente, optamos por una opción más colegiada, entre tres, cinco o siete miembros. No soy muy amigo del número siete para un equipo de transición.

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Transición Nicaragua

El anuncio del fin de las elecciones en Nicaragua que hizo Daniel Ortega el 19 de julio pasado despertó un amplio rechazo internacional y la oposición lo tomó como síntoma de debilidad del régimen (Foto 19 Digital)

La opción armada internacional no está contemplada, no está dicha. Pero que no esté no significa que estamos en contra. Simplemente no hacemos referencia porque una extracción, por ejemplo, sería una decisión del país que haga la extracción, Estados Unidos en este caso.

El plan de transición tiene, además, un mensaje político claro a los agentes,

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Porque una crítica válida que se ha hecho a la oposición es que cualquier tipo de acercamiento a cualquier elemento que todavía está con el régimen es considerado una traición. Nosotros estamos diciendo: espérate, hay que ver que hay elementos que pueden servir en una transición. Ese cambio ha sido bien difícil de tomar frente a las críticas y todo, pero curiosamente, después de ocho años, no vemos ya una reacción tan virulenta a eso que ponemos en la transición.

—¿Un escenario posible es una negociación con la propia dictadura para acordar un cambio?

-Eso tenía más fuerza antes del 19 de julio. Algunas personas decían que eso era una posibilidad. Yo creo que Ortega la cerró.

La lectura que hacemos de decir ‘aquí no van a haber elecciones’ para que estos traidores, etcétera, no vuelvan al poder, era una reacción a algunas presiones que sabemos que se han dado de parte de algunos gobiernos para buscar algún tipo de negociación. Entonces Ortega zanjó esa posibilidad. Eso vino a reforzar la idea de algunos de nosotros que decíamos que

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—¿Y anunciar que ya no habrá más elecciones no es una señal negociadora de Ortega? ¿Avanzar al extremo para después conceder en una mesa?

-Sí, pero las concesiones van a ser liberación de presos políticos. La concesión va a ser, si es con Estados Unidos, darle alguna seguridad jurídica a inversionistas que sean importantes, bajarle trámites burocráticos a la importación de productos norteamericanos.

No veo, francamente, un cambio político como devolución de nacionalidades, regreso de personalidades jurídicas a los partidos, regreso de liderazgos opositores. Todos los días hablan con un odio que no te hace ver que por ahí va la cosa.

La OEA se ha convocado en reiteradas ocasiones para discutir sobre la crisis que vive Nicaragua (Foto archivo)

La OEA se ha convocado en reiteradas ocasiones para discutir sobre la crisis que vive Nicaragua (Foto archivo)

—¿Ve algunas señales de cambio en Nicaragua? Si cree que sí, ¿cuáles serían esas señales?

-Bueno, primero el deterioro físico de Ortega. Es bastante evidente. Por ejemplo, hacemos el anuncio y Rosario Murillo empieza a atacar a los firmantes de la propuesta. O sea, es un tema que a ellos les tiene preocupados. Y con esos ataques confirma que el tema de la transición para ellos es importante.

Sale el general (

Para muchos de nosotros,

—¿El Ejército sería un factor en esta ecuación de cambio?

-Sí, definitivamente. Así lo vemos. Es un factor. Para nosotros, militares que no han estado involucrados en la comisión de delitos, de violaciones de derechos humanos, comisión de delitos de lesa humanidad, pueden jugar un factor importante. Igual fuerzas policiales.

Hay algo que preocupa mucho, no solamente a Estados Unidos y a los países americanos, sino también a Nicaragua misma, y es la estabilidad. Hay transiciones, y ha habido transiciones, que han salido mal. Y los países han caído en un vórtice de violencia, narcotráfico, tierra de nadie.

—¿Es la oposición una alternativa de poder en Nicaragua?

-Definitivamente que lo es. Creo que las expresiones de algunos colegas que no lo creen habría que matizarlas. Creo que la inmensa mayoría ve una oposición que ha hecho con las uñas grandes cosas. Nosotros no tenemos un Ministerio de Relaciones Exteriores con presupuesto como el régimen de Ortega. Y estamos haciendo todo este trabajo con propuestas, con acciones. Hay un montón de colegas que tienen una capacidad y experiencia en función pública que es encomiable.

—Vemos una oposición atomizada, pequeños grupos. ¿Quién va a asumir cuando se produzca un proceso de transición como el que están planteando?

-Lo estamos diciendo en ese plan. Las riendas del poder, una vez llenado ese vacío de poder que dejaría la dictadura —cómo llegar a ese vacío de poder ya es otro capítulo—, en el plan está establecido que se busque gente que ayude a tomar las riendas ejecutivas del país de manera limitada para convocar a elecciones. Y que sea el pueblo el que decida, mediante

Los distintos grupos que existen están atomizados por muchas razones: por la dispersión geográfica, por los problemas económicos de muchos opositores que han tenido que buscar en su trabajo cómo darle sustento a su familia, por seguridad. Es trabajar con las uñas, realmente.

—¿Lo que está sucediendo en Venezuela y Cuba definiría mucho el rumbo de Nicaragua? ¿Ustedes están pendientes de lo que pasa allá para las acciones que se tomen en Nicaragua?

-Por supuesto. Yo siento que Estados Unidos, con las últimas declaraciones, se está moviendo, se está alejando de una opción armada en Cuba y está siguiendo la ruta un poco más de la estrangulación total del régimen, y que lo está tirando hacia el final de la administración Trump.

Esta es la información que se ha hecho pública, no es una interpretación. Entonces eso nos hace pensar que va a haber una solución en Cuba, pero va a tomar más tiempo. Eso nos preocupa porque nosotros siempre queremos que las dos dictaduras caigan, si no simultáneamente, muy cerquita entre sí.

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