
La mañana siguiente al crimen,
Detrás de él, sobre el suelo de la colonia penal UB-14/9 de Rubtsovsk, quedaban los restos de Alexei Dzyuba, de 23 años. La noche anterior, Maslich lo había estrangulado con una cuerda mientras Alexei Goluzov le sujetaba las piernas. Luego, con una navaja de afeitar, los dos hombres le extirparon el corazón y el hígado, hirvieron los órganos en una palangana improvisada y bebieron su sangre.
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Cómo se formó un asesino en serie ruso
Alexander Valerievich Maslich nació
Lo que siguió durante los seis años que Maslich pasó en ese internado quedó documentado en los registros del expediente judicial. Era alto y delgado, pero introvertido y reservado, incapaz de defenderse. Esas características lo convirtieron en blanco. Fue víctima sistemática de palizas, torturas, abusos psicológicos y agresiones sexuales por parte de estudiantes mayores y, posiblemente, de los propios educadores del centro.
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Al salir del internado, Maslich tomó una decisión que los investigadores encontrarían documentada en sus propias declaraciones ante el tribunal. Lucharía “contra el mal” y mataría a violadores y pedófilos que causaran a otros el mismo daño que él había sufrido. Se autodenominó

Maslich construyó su relato como un marco que daba coherencia a su violencia y, más tarde, como una defensa para presentar ante los peritos forenses.
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Su carrera delictiva comenzó con robos menores. Escaló al homicidio durante un asalto y terminó recluido en el Centro de Detención Preventiva n.º 1 de Barnaul, una prisión de máxima seguridad.
El primer crimen intramuros y el nacimiento del plan
En 1991, un compañero de celda condenado por pedofilia comenzó a alardear ante Maslich de sus crímenes. Maslich lo reprendió y le advirtió que él eliminaba a “los suyos”. Días después, la discusión escaló. Lo estranguló con una sábana.
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Con la intención de ser trasladado al Centro Científico Serbsky de Psiquiatría Social y Forense de Moscú, Maslich afiló contra el suelo una varilla que tenía en la celda. Abrió el abdomen del cadáver de su compañero, metió la mano y le arrancó un órgano. Lo hirvió en una taza.
No se lo comió. Solo fingió la antropofagia para obtener lo que él llamaba su “ticket” al complejo psiquiátrico de Moscú.
El Centro Serbsky tenía, entre los presos soviéticos y postsoviéticos, una reputación particular. Fundado en 1921, había sido durante décadas el instrumento con el que el Estado declaraba “enfermos mentales” a disidentes políticos para internarlos sin juicio.
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En el imaginario carcelario de los años 90, ser enviado allí equivalía a escapar temporalmente del sistema penitenciario ordinario. Los presos más experimentados lo consideraban una especie de “resort” desde el cual sería más fácil escapar o, al menos, conseguir condiciones menos brutales.
El plan falló. Los peritos lo declararon cuerdo. Por ese primer crimen intramuros, Maslich recibió
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La colonia de Rubtsovsk y el encuentro con Goluzov y Dzyuba
Por considerarlo un criminal “especialmente peligroso” y para evitar lo que las autoridades describieron como potenciales “motines masivos” entre la población reclusa,
Allí encontró a sus nuevos compañeros de celda. Alexei Goluzov tenía
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Dzyuba también aspiraba a ser trasladado al centro psiquiátrico de Moscú, o al menos a otra celda. Esa ambición compartida fue el punto de partida de la alianza entre los tres.
El plan inicial era atacar a un cuarto recluso que fuera colocado en su celda, generar un incidente lo suficientemente grave como para justificar una evaluación psiquiátrica y conseguir el traslado. Un día, la oportunidad se presentó. Ingresó un nuevo preso al módulo. Los tres lo atacaron. El hombre resistió con eficacia, los repelió y logró que las autoridades lo trasladaran.
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Fue entonces cuando Dzyuba propuso la escalada. “¿Y si probamos carne humana? A los caníbales los mandan directo a Moscú“, dijo el preso.
Maslich consideró la idea. De hecho, según los investigadores, ya había intentado el canibalismo anteriormente, aunque sin llegar a consumir carne humana. Esta vez, sin embargo, estaba dispuesto a comprometerse con el plan hasta el final.
Maslich y Goluzov tomaron entonces una decisión. Ejecutarían el plan de todas formas. La víctima sería Dzyuba.

El asesinato de Alexei Dzyuba
Una noche de
Una vez consumado el homicidio, los dos hombres improvisaron un fuego en la celda. Con una navaja de afeitar, extirparon el corazón y el hígado del cuerpo. Bebieron sangre. Colocaron los órganos en una palangana sobre el fuego y los hirvieron.
La evaluación psiquiátrica: el plan que fracasó a medias
El crimen logró su objetivo inmediato. Maslich y Goluzov fueron retirados de la colonia penal y sometidos a evaluaciones psiquiátricas. Llegaron al sistema que habían buscado durante años.
El perito forense Sergey Voronin se reunió con Maslich poco después del crimen. Su valoración fue contundente. “Por extraño que parezca, daba la impresión de ser un hombre agradable. Su discurso era coherente y competente. Su comportamiento era adecuado e incluso educado. El personal del centro de detención confirmó que tampoco hubo arrebatos agresivos por su parte”, afirma el especialista.
Voronin fue más lejos en su diagnóstico. “Quería que le declararan loco, y para ello creó toda una leyenda.”
Ambos hombres fueron declarados penalmente responsables. Mientras se desarrollaba la investigación, Maslich mató a otro compañero de celda que se negó a saldar una deuda contraída en un juego de cartas.
El juicio y la condena
En julio de 1995, el tribunal dictó sentencia. Goluzov recibió
La ejecución nunca se llevó a cabo. En 1996, Rusia ingresó al Consejo de Europa y, al año siguiente, adoptó una moratoria sobre la pena capital. La sentencia de Maslich fue conmutada a cadena perpetua.
En 2008, Maslich concedió lo que sería su última entrevista a la prensa. Se quejó de su salud y ofreció su propia versión de la muerte de Dzyuba, en la que la responsabilidad recaía sobre la víctima. Los periodistas que lo entrevistaron no encontraron en él ningún signo de perturbación. Era, como siempre había sido ante cualquier evaluador, un hombre coherente y educado.

La prisión Delfín Negro: el destino final
El lugar al que Maslich fue enviado a cumplir su condena perpetua tiene un nombre que los presos rusos conocen bien. Se llama el Delfín Negro. Formalmente, la Colonia Penitenciaria IK-6 del Servicio Federal Penitenciario de Rusia, ubicada en la ciudad de Sol-Iletsk, en el óblast de Oremburgo, a escasos kilómetros de la frontera con Kazajistán.
Su apodo proviene de una escultura construida por los propios reclusos y colocada frente a la entrada principal. Fue pintada de negro porque no había otro color disponible en la colonia.
Alberga aproximadamente
La arquitectura del régimen interior está diseñada para eliminar cualquier posibilidad de resistencia psicológica sostenida. El día comienza a las
La muerte de Maslich y el expediente que quedó abierto
Alexander Maslich murió en el Delfín Negro
Los análisis forenses posteriores al crimen de Dzyuba sugirieron que la mayor parte del acto fue simulada. El fragmento de hígado con marcas de dientes era la única prueba física de que Maslich había intentado consumar lo que anunció. Goluzov, según múltiples fuentes del expediente, nunca llegó a comer nada.
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