Dos días antes de que decenas de miles de migrantes irrumpieran en Ceuta, uno de los enclaves de España en la costa norte de Marruecos, un periódico local publicó un video en
Las publicaciones no lo decían explícitamente, pero la implicación era clara: las mujeres acababan de cruzar a nado la frontera desde Marruecos. “
Al otro lado de la frontera, el video tuvo una repercusión muy diferente. Recortado y vuelto a publicar en árabe, el video parecía una invitación. Las mujeres sonreían, hacían el signo de la paz y levantaban los pulgares y, sobre todo, caminaban libremente.
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El video parecía legitimar los rumores que habían circulado durante semanas en las redes sociales que sugerían que un reciente fallo del
Las respuestas a las publicaciones sobre las nadadoras fueron una parte fundamental de
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El 30 de julio, decenas de miles de personas, muchas de ellas impulsadas por una fe infundada en las afirmaciones que circulaban en línea,
“Empezó como un estruendo”, dijo Moustafa Ayad, investigador del Instituto para el Diálogo Estratégico, una organización internacional que rastrea amenazas en línea, en referencia a la discusión en internet, “y luego se convirtió en una avalancha”.
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Durante casi tres semanas, millones de publicaciones en Facebook, Instagram,
El contenido pareció propagarse de forma orgánica, y aprovechó una desesperación latente de muchos en Marruecos y otras partes de África por buscar oportunidades económicas en Europa. Luego,
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Las publicaciones se multiplicaron a finales del mes pasado, a medida que un número creciente, aunque todavía pequeño, de personas intentaba rodear a nado las barreras físicas que se extienden hasta el mar en el extremo sur de Ceuta, justo al norte de la ciudad marroquí de Fnideq, conocida en español como Castillejos.
No está claro si las autoridades de España y Marruecos —o las propias plataformas— estaban al tanto de la oleada en línea o si dieron alguna señal de alerta al respecto para la tarde del 30 de julio, cuando, por razones que aún no están del todo claras, el número de personas que intentaban cruzar la frontera se disparó de forma repentina.
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Al menos 215 cuentas en
La repetición dejaba entrever un esfuerzo coordinado para difundir la información, que posteriormente fue compartida por usuarios que, aparentemente, no se dieron cuenta de esto.
Una de las cuentas más destacadas que compartió la publicación, según Maldita, pertenecía a Youssef Belhaissi, portavoz de la Delegación Interministerial de Derechos Humanos de Marruecos, una agencia gubernamental en Rabat, la capital del país. (Belhaissi, que tiene 1,3 millones de seguidores en Facebook, no respondió a una solicitud de comentarios).
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Durante mucho tiempo, los rumores han influido en la manera en que los migrantes se deciden por rutas hacia el extranjero, las cuales están plagadas de riesgos impredecibles. Las redes sociales han acelerado el proceso, dijo Jorgen Carling, experto en migración del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo.
“Incluso si la decisión del Tribunal Supremo fue intrascendente”, dijo, “le dio a los rumores esa pizca de verdad que los hizo mucho más confiables”.
Algunos de los grupos clandestinos en
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Un grupo de
Los investigadores descubrieron que estos grupos ofrecían consejos, mapas, equipos e incluso viajes a los pueblos que limitan con la frontera. El Ministerio del Interior español afirmó en un comunicado que las “redes de tráfico de personas” estaban “instrumentalizando una sentencia judicial para fomentar el flujo de migrantes indocumentados, mayoritariamente jóvenes”.
Algunos de los grupos parecían administrados por
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Marcelino Madrigal, experto en desinformación en España que documentó la evolución del contenido en línea dijo que se podía ver que estos llamados, que también manejaban la logística, a la acción estaban más enfocados en tratar de monetizar la situación que en actuar como un movimiento organizado por un gobierno o una potencia extranjera. Añadió que el propósito de dichos grupos era la coordinación, como si estuvieran organizando una marcha.
En un comunicado,
Algunas cuentas siguen activas y, desde la tragedia, se han convertido en foros de mensajes para aquellos desesperados por conocer el destino de sus seres queridos que no habían regresado tras la avalancha migratoria.
“Este es mi padre, está desaparecido desde el jueves y no hay noticias”, decía una publicación, y compartía una fotografía y un número de teléfono en Marruecos por si alguien tenía información.
Desde el principio, las tergiversaciones del fallo del Tribunal Supremo, que involucraba el caso de un migrante que nadó hasta Ceuta, sentaron las bases para la crisis.
El fallo se emitió a finales de junio y se hizo público el 8 de julio. En los debates en línea en Marruecos, los matices se perdieron. Con el tiempo, como en el juego del teléfono descompuesto, el fallo se presentó como una reversión significativa de las leyes de inmigración de España, cuando en realidad cualquiera que ingresara aún enfrentaría la expulsión si no podía corroborar una solicitud de estatus de refugiado.
Los videos de las dos jóvenes nadadoras fueron vistos más de 32 millones de veces, según Marouane Lamharzi Alaoui, cofundador de Firassa AI, una empresa que analiza contenido visual. Por el contrario, una publicación en
En una entrevista telefónica, una de las personas que cruzó dijo que vio vídeos en
A los pocos días de la avalancha de cruces, la mayoría de los que llegaron a Ceuta regresaron a Marruecos. Algunos se quedaron, entre ellos Achraf, quien dijo que estaba escondido en una zona boscosa de Ceuta, y que solo se aventuraba al pueblo para comprar comida. Todavía tiene la esperanza de llegar a Europa después de tres intentos fallidos. “Espero que Dios nos facilite las cosas”, dijo.
A raíz de esto, algunos se han preguntado si la oleada en línea debería haber encendido las alarmas. Madrigal culpó a los gobiernos por su falta de responsabilidad, y la insolencia de las plataformas que no monitorean el contenido que difunden.
“Aquí nadie es responsable”, continuó, en referencia a Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Meta. “¿Zuckerberg? ¿El gobierno marroquí? ¿El gobierno español?”, dijo Madrigal. “
© The New York Times 2026.
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