Sin taxis y con el teléfono público roto: el regreso a casa de una joven enfermera que terminó en una violación grupal y asesinato

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Anita Cobby
Anita Cobby, la joven enfermera cuya muerte violenta conmocionó a Australia en 1986
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Anita Cobby caminaba hacia su casa en Blacktown luego de compartir una cena con amigos. Al bajar del tren, se vio obligada a ir a pie porque no encontró taxis y el teléfono público que intentó usar para pedirle a su padre que la buscara estaba roto. En ese trayecto, un auto robado interrumpió su paso:

Dos días después, su cuerpo fue hallado en un campo de Prospect. La autopsia confirmó que la joven fue torturada, violada y luego asesinada por sus captores. Este brutal femicidio —aunque entonces no existía esa figura penal— desnudó la ferocidad de la violencia de género y centró la investigación en los criminales.

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El crimen conmocionó profundamente a la opinión pública australiana y movilizó a todo el país en un reclamo masivo por justicia y seguridad. Su muerte marcó un punto de inflexión en la lucha contra la violencia machista y en las reformas judiciales de la región.

Hombre y mujer mayores arrodillados en un cementerio junto a una tumba con flores y una foto enmarcada. El hombre usa gafas de sol

Los padres de Anita, arrodillados junto a la tumba cubierta de flores y una foto de ella, a 30 años del femicidio (AP)

La última noche de Anita

Nacida en Sídney el 2 de noviembre de 1959,

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Mientras cursaba y trabajaba en el hospital en Sídney, Anita conoció a John Cobby, con quien se casó el 27 de marzo de 1982. La pareja permaneció casada durante cuatro años, aunque a comienzos de 1986 inició un proceso de separación y Anita regresó a la casa de sus padres en Blacktown.

La noche del crimen, Anita había salido a cenar con dos compañeras de trabajo, también enfermeras:

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A esa misma hora,

Alrededor de las 22:00, el tren de Anita llegó a Blacktown. Ella caminó hacia los teléfonos públicos de la estación para llamar a su padre y pedirle que la fuera a buscar en auto, pero las líneas telefónicas habían sido cortadas por vándalos. Tampoco encontró taxis disponibles. Decidió caminar los 30 minutos de trayecto hasta su casa creyendo, quizás, que nada le sucedería…

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Fotografía en blanco y negro de una mujer sonriente con cabello oscuro y voluminoso, vestida con un blazer y pantalón claro, con personas y edificios al fondo

Anita Cobby (AP)

El terrible hallazgo en el campo de Prospect

Mientras avanzaba por Newton Road, el auto de los delincuentes frenó de golpe. Dos de ellos, la tomaron por la fuerza y la metieron en el asiento trasero.

Al día siguiente, el lunes 3 de febrero, los padres de Anita denunciaron su desaparición ante la policía. Fue durante esa mañana cuando advirtieron que su cama permanecía vacía y que ella no había regresado a casa. Su exesposo también se sumó a la búsqueda y recorrió la zona en su propio vehículo.

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El martes 4 de febrero,

La causa directa de la muerte fue una profunda herida en el cuello que casi la decapita.

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La recolección de pruebas en el lugar fue meticulosa pero compleja debido a las condiciones climáticas del descampado. Los investigadores sabían que cada fibra, huella de neumático o indicio material sería crucial para identificar a los atacantes. Con el informe forense terminado, la investigación cambió de carátula de manera oficial y el caso pasó a ser tratado como un

Anita Cobby

Los cinco hombres fueron declarados formalmente culpables de los delitos de secuestro, violación grupal y homicidio calificado

La caza de la banda y la confesión grabada

La presión comunitaria obligó al gobierno estatal a ofrecer una recompensa inédita de 50.000 dólares por cualquier información fidedigna que guiara hacia los sospechosos. Mientras tanto, los detectives de la división de homicidios rastreaban de forma intensiva el

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Los primeros sospechosos en ser identificados fueron

El quiebre llegó a través de una compleja operación encubierta, facilitada por la ayuda de una mujer del entorno íntimo de los delincuentes. Esta testigo clave, horrorizada al enterarse de la magnitud del crimen, aceptó cooperar de manera confidencial con las fuerzas de seguridad. Gracias a su colaboración, los agentes lograron registrar una cinta oculta que contenía declaraciones incriminatorias definitivas.

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En la grabación,

Con la prueba de la cinta magnetofónica y las declaraciones complementarias, los detectives detuvieron al resto de los implicados en un operativo simultáneo. John Travers, Michael Murdoch y los tres hermanos Murphy —Michael, Gary y Leslie— fueron puestos bajo custodia en un plazo de apenas 22 días desde el crimen. Las capturas masivas trajeron un alivio parcial a la comunidad, aunque la tensión social se trasladó de inmediato hacia las puertas de las comisarías.

Anita Cobby

Anita Cobby, durante su participación en un certamen de belleza en Sídney, donde fue reconocida por su elegancia y presencia escénica

El veredicto y el castigo perpetuo

El juicio contra los cinco imputados arrancó formalmente en marzo de 1987 bajo un clima de extrema hostilidad generalizada. Todos los días que duró, afuera del palacio de justicia de Sídney había manifestantes con carteles

En el estrado, los abogados defensores intentaron mitigar las culpas individuales alegando diferentes grados de participación en el hecho y el contexto de exclusión o analfabetismo de algunos acusados. John Travers, acorralado por el peso de las grabaciones, terminó declarándose culpable de los cargos más graves. Los restantes cuatro miembros mantuvieron su postura de inocencia o coacción, intentando cargar toda la responsabilidad penal sobre su líder.

La Fiscalía desarmó cualquier estrategia de la defensa mediante

El

Días después, el juez a cargo del tribunal dictó las sentencias definitivas con un pronunciamiento de una dureza inusual para la época. Condenó a los cinco criminales a la pena de cadena perpetua, pero adjuntó un documento accesorio que estipulaba que sus expedientes jamás debían ser revisados para obtener la libertad condicional. La orden judicial garantizaba de forma explícita que

Mujer joven de cabello oscuro sonríe, viste cofia de enfermera blanca, camisa blanca y chaqueta oscura con insignia

Anita Cobby posando feliz con su uniforme de enfermera (AP)

Un refugio contra el dolor de todo un país

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Ante este vacío institucional, la pareja decidió transformar su devastación personal en un proyecto de asistencia comunitaria. En el año 1993, Garry y Grace Lynch fundaron de manera formal el

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