Viajes en avión privado y cocaína para seducir amigos: la “París Hilton coreana” que terminó presa por narcotráfico

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Lisette Lee llegó a Los Ángeles desde Corea del Sur siendo adolescente. En Estados Unidos elaboró una identidad completa que tenía la precisión de un guion de Hollywood
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“¿Pero qué me voy a poner en la cárcel?” La pregunta salió de sus labios con la misma naturalidad con que se ajustaba un zapato de taco aguja. Los agentes de la DEA la miraron y sonrieron. Detrás de ella, sobre el asfalto del aeropuerto de Columbus, Ohio, 13 valijas de lujo esperaban abiertas bajo las luces de los patrulleros. Dentro había más de 225 kilogramos de marihuana prensada en ladrillos y envuelta en plástico.

Era el

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La heiress que nunca existió

Lisette Lee llegó a Los Ángeles desde Corea del Sur siendo adolescente. En Estados Unidos elaboró una identidad completa que tenía la precisión de un guion de Hollywood. Se presentaba como heredera del emporio Samsung, modelo que había aparecido en las páginas de

Nada de eso era verdad. Pero su vida funcionaba como una prueba de sus millones. Tenía un Mercedes violeta, los dos Bentley, el Aston Martin, el apartamento de USD 1,2 millones en West Hollywood, el guardarropa de diseñador y el guardaespaldas que la seguía a todas partes.

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Según documentos del juicio, su padre biológico, Yoshi Morita, un magnate japonés de casinos, le enviaba hasta

La relación fue considerada un escándalo, y la niña fue dada en adopción a amigos de la familia, quienes la criaron en California. Samsung negó cualquier vínculo. “Contrariamente a algunos informes de medios,

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Afirmaba haber tenido relaciones con Channing Tatum, Leonardo DiCaprio y Cristiano Ronaldo

El método: aislar, seducir, controlar

En 2006,

El apartamento de Lee en West Hollywood era exactamente lo que el mito prometía. Había sofás color crema, vodka, y una anfitriona en chándal de terciopelo que la recibió con un abrazo. Pasaron la tarde recorriendo las tiendas de Melrose. Esa noche, Lee le dijo:

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¿Cómo operaba Lee operaba sobre las personas que la rodeaban? Primero, la selección. Lee buscaba personas vulnerables, solas o con ambiciones insatisfechas en Los Ángeles. Segundo, el aislamiento. Cuando Cady iba a visitarla, Lee le pedía que apagara el teléfono, cerraba las cortinas y prohibía la música y la televisión. “Soy vampira”, le explicaba. Tercero, la intimidad forzada. Encerradas en ese espacio sin distracciones, las dos mujeres hablaban durante horas, se confesaban, se declaraban afecto.

“Somos tan distintas que eso nos hace especiales”, le decía. “Podemos entendernos de maneras que otros no pueden. Sos muy amable y simpática, pero sé que eres inteligente. Y la gente cree que soy una perra, pero tú sabes que soy buena persona. Ese es nuestro vínculo”.

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Lo que Cady tardó años en entender es que

Años después, frente a los periodistas, Cady descubrió que Lee había enviado mensajes de texto desde su propio teléfono haciéndose pasar por otras personas de la caravana, incluso fingiendo estar hospitalizada para generar alarma.

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Manejaba una flota de autos y vivía de “los dividendos de Samsung”. Nadie le pedía pruebas. La exhibición era suficiente

La diosa que exigía adoración

Hacia el mundo exterior, Lee desplegaba una versión diferente de sí misma. Era una especie de diosa que esperaba ser adorada.

Cuando apareció en el rodaje de

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Al terminar el rodaje en una mansión de

Con Cooper, como con todos, Lee usaba el mismo repertorio. Había cenas de sushi, juegos de verdad o reto, cocaína, y promesas de empleo en Samsung. Manejaba una flota de autos y vivía de “los dividendos de Samsung”. Nadie le pedía pruebas. La exhibición era suficiente.

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La arquitectura del “Equipo LL”

La operación de tráfico de marihuana no fue una caída en desgracia. Fue una decisión empresarial. Lisette Lee conoció a David Garrett, un dealer de nivel medio en Los Ángeles, a través del novio de él. Garrett quedó desconcertado cuando ella le propuso asociarse.

El plan era simple. Garrett conseguía la droga en California, Lee fletaba el jet privado desde el aeropuerto de Van Nuys, en Los Ángeles, y un grupo de colaboradores transportaba las valijas hasta Columbus, Ohio, donde un distribuidor local las recibía. Para los viajes, Lee reclutó personas de su entorno social.

Los primeros 13 viajes salieron sin contratiempos. En ocho meses, la operación movió cerca de

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Un pastor alemán de la DEA se acercó a la van, olfateó, y se sentó. Era la señal

El pastor alemán que lo cambió todo

El sistema se rompió por un detalle de rutina. Los empleados del aeropuerto de Van Nuys habían visto a Lee cargar el mismo jet privado con el mismo tipo de valijas demasiadas veces. Cada vez, ella les daba la misma explicación. “Me estoy mudando a Ohio”, decía. La historia no aguantó la repetición.

Los agentes llegaron antes que el avión. Cuando el Gulfstream aterrizó en el Port Columbus International Airport al anochecer del

Los agentes los observaron. Uno de ellos, antes del arresto, había visto al acompañante de cabello oscuro de Lee darle un beso largo en los labios en la pista. Tenían información, tenían posición, y esperaban.

Los agentes abrieron las puertas de la van. Dentro de las maletas había más de 225 kilogramos de marihuana en bloques envueltos en plástico. En el bolso de cocodrilo de Lee encontraron tres teléfonos celulares, USD 6.500 en efectivo, una bolsita de cocaína y una hoja de bloc de hotel con pesos y precios de compra que sumaban USD 300.000.

Cuando Lee vio a los agentes acercarse con las armas desenfundadas,

El juicio y el papel que no pudo sostener

En

Durante la audiencia, el juez le dijo: “Creo, señorita Lee, que usted era ingenua. Sabía que estaba mal, pero había una cierta fascinación. Casi parece que creyó que estaba interpretando un papel”.

David Garrett fue condenado a diez años. Meili Cady, que en su último año de secundaria había sido elegida “la que más probablemente se haría famosa”, recibió una pena menor. Fue condenada a un mes de prisión y varios meses de arresto domiciliario con tobillera electrónica. Otros miembros del “Team LL” también enfrentaron cargos, incluso aquellos que afirmaron no haber sabido con certeza qué transportaban. El juez consideró que la ignorancia deliberada no era una defensa suficiente.

Desde su celda, Lee le concedió una entrevista a la revista Rolling Stones. “Estoy utilizando estas ‘vacaciones’ en el resort del gobierno como una experiencia de aprendizaje, y perfeccionando mi tenis y mi yoga. Lo estoy disfrutando de verdad”.

En 2012 apeló su condena. Sus abogados argumentaron que Garrett la había forzado a participar bajo amenaza de daño físico a ella y a su familia. El mismo documento de apelación incluía, sin aparente ironía, esta frase. “Lee participó en los vuelos chárter porque consideraba que era un trabajo de actuación en el que interpretaba el papel de pasajera principal. También disfrutaba escapar de Los Ángeles”. La apelación fue rechazada.

Lisette Lee fue liberada

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