El 13 de abril de 2029, la humanidad vivirá un acontecimiento astronómico inédito:
El paso de este
Este encuentro, visible como una estrella fugaz de brillo intenso, transformará la noche en un gigantesco laboratorio natural.
Apophis despertó temor y fascinación desde su descubrimiento en 2004. Los primeros cálculos asignaron
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El nombre del asteroide, inspirado en el dios egipcio que simboliza el caos, reforzó la atmósfera de incertidumbre.
Durante dos décadas, la NASA y observatorios internacionales afinaron la órbita del objeto con observaciones de radar y seguimiento orbital, descartando cualquier riesgo para el planeta.
Pero en 2021, Apophis fue retirado de la lista de amenazas, aunque persiste una probabilidad remota de que alguna colisión con otro objeto en el espacio altere su trayectoria. Más allá de la seguridad, la cercanía inédita de Apophis representa un experimento planetario.
El asteroide cruzará el espacio a apenas 32.000 kilómetros de la Tierra, una décima parte de la distancia lunar y más cerca que muchos satélites geoestacionarios.
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Richard Binzel, profesor del MIT, sintetizó la relevancia del evento: “Apophis pasará la Tierra sin problemas”. Su órbita, clasificable como Atón, cambiará a Apolo por efecto de la gravedad terrestre, lo que generará

La comunidad científica se prepara para aprovechar cada segundo del sobrevuelo. Dos misiones, una de la NASA y otra de la ESA, acompañarán a Apophis de cerca.
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La sonda OSIRIS-APEX, derivada de OSIRIS-REx, llegará al asteroide antes del encuentro, lo estudiará en detalle y permanecerá tras el paso para registrar los cambios provocados por la gravedad terrestre. Su instrumental permitirá analizar la composición del material superficial y evaluar cómo reacciona la estructura interna del asteroide ante las tensiones generadas.
Por su parte, la misión RAMSES, de la
Ciencia, defensa planetaria y basura espacial: las lecciones de un espectáculo irrepetible
El sobrevuelo de Apophis no solo servirá para satisfacer la curiosidad científica. Se convertirá en un banco de pruebas para estrategias de defensa planetaria y, al mismo tiempo, revelará los desafíos que plantea la presencia humana en el espacio cercano. La posibilidad de que
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El físico Alessandro Rossi y la científica Giulia Schettino, del Instituto de Física Aplicada “Nello Carrara” de Italia, modelaron la trayectoria de Apophis y la compararon con la población conocida de objetos en la órbita geoestacionaria.
Su sorpresa fue descubrir que existe una pequeña pero real posibilidad de que el asteroide se cruce a pocos kilómetros de algún fragmento de basura espacial. Si bien el impacto no alteraría significativamente la órbita de Apophis, podría generar un pequeño cráter y una columna de escombros.
Rossi remarcó: “Las consecuencias serían muy probablemente la formación de un pequeño cráter y una columna de material eyectado. Ambos podrían ser detectables por la nave espacial”.
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Esta eventualidad, aunque poco probable, complicaría la interpretación de los efectos gravitacionales que los científicos esperan medir. Una colisión previa podría dificultar la identificación de los cambios provocados exclusivamente por la fuerza de la Tierra. Además, el estudio pone en evidencia

– NASA
Los objetos grandes son monitoreados de forma rutinaria, pero muchos fragmentos menores permanecen invisibles para los sistemas de vigilancia actuales.
El propio Rossi planteó la necesidad de
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La proximidad de Apophis permitirá además ensayar sistemas de alerta y respuesta rápida. La ESA considera que RAMSES sería la primera misión específicamente dedicada a defensa planetaria, un ejercicio clave para demostrar la capacidad de la humanidad de enviar misiones de reconocimiento ante escenarios de amenaza real.
Richard Moissl, responsable de la Oficina de Defensa Planetaria de la agencia, explicó: “Esta misión demostrará que la
El antecedente inmediato de esta estrategia fue la misión DART de la NASA, que en 2022 impactó deliberadamente contra el asteroide Dimorphos y logró modificar su órbita.
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El paso cercano del asteroide, visible como una estrella fugaz en movimiento lento, será observado por más de dos mil millones de personas en la noche del 13 de abril de 2029. Para la ciencia, el objetivo será medir vibraciones sísmicas en el interior del asteroide, un avance sin precedentes que permitirá comparar los resultados con los obtenidos en la Luna y Marte. Si las sondas logran registrar señales internas tras el paso, se abrirá una nueva etapa en el conocimiento de la estructura de estos cuerpos.

La composición de Apophis es otro foco de interés. Los asteroides rocosos, como subraya la NASA, forman la clase más común y peligrosa de cuerpos cercanos a la Tierra. Comprender
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Las escalas de riesgo, como la de Turín, y los sistemas de monitoreo planetario están diseñados para anticipar posibles impactos y evitar catástrofes mediante la detección temprana y la intervención tecnológica.
El espectáculo de Apophis, lejos de representar un peligro, simboliza
La noche del 13 de abril de 2029 quedará grabada por su valor científico y por la emoción de millones de observadores que, bajo el mismo cielo, compartirán la experiencia de asistir a un fenómeno que ocurre apenas una vez cada 7500 años. Apophis, el “
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