Ceuta ha vuelto a convertirse en el epicentro de una
Detrás de cada repunte migratorio (el anterior fue en mayo 2021) se proyecta la histórica reclamación territorial de Marruecos sobre los enclaves españoles a pesar de que no existe ninguna resolución de Naciones Unidas que reconozca a Ceuta y Melilla como territorios pendientes de descolonización, ni que catalogue la soberanía española sobre los enclaves como un problema colonial. En términos diplomáticos y jurídicos la ONU trata a
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Sin embargo, desde la independencia en
La historia reciente demuestra que la apertura o el cierre de los puestos de control marroquí coincide con los momentos de fricción diplomática con
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El principal motor de esta estrategia ha sido tradicionalmente el conflicto del Sahara Occidental. Marruecos exige el reconocimiento internacional de su plan de autonomía para la antigua colonia española para garantizar una vecindad pacífica. El giro histórico de España en su postura sobre el Sahara, respaldando la propuesta marroquí, evidenció el éxito de la diplomacia coercitiva. La estabilidad temporal de la frontera de Ceuta se compró al precio de concesiones políticas de alto nivel, demostrando que el paso de personas ha sido la moneda de cambio favorita de Marruecos.
Por su parte,
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Para la
Mientras la gestión de los flujos migratorios siga subordinada a las concesiones políticas en el norte de África, Ceuta continuará siendo escenario de los pulsos geopolíticos, y el drama humano, termómetro que mida la temperatura de las complejas ambiciones soberanistas en el Magreb.
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