De niño criado por Sendero Luminoso a jefe en el VRAEM: quién era el ‘camarada Richard’ y los crímenes que se le atribuye

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Hombre de tez morena con camiseta gris, chaleco táctico y rifle, en medio de la vegetación de la selva. Su rostro presenta una expresión seria
Camarada Richard, miembro del Militarizado Partido Comunista del Perú, aparece con su rifle en un entorno selvático. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Durante casi una década,

Su historia terminó el último 29 de julio en

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El joven mando que creció dentro de Sendero Luminoso

A diferencia de los históricos dirigentes senderistas, el ‘camarada Richard’ pertenecía a una nueva generación. Según explicó a

“Muchos de los que nacen dentro de la organización ni siquiera conocen a sus verdaderos padres. Son criados desde pequeños por madres sustitutas y formados para convertirse en combatientes”, señaló.

Para Yaranga, ese perfil explica por qué

“Los mandos históricos ya tienen una edad avanzada y han perdido capacidad para desplazarse y dirigir operaciones. Por eso José ha preferido rodearse de familiares y jóvenes. Richard ya ocupaba aproximadamente el cuarto nivel del Comité Central como mando militar”, precisó.

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El hombre que controlaba el corredor del narcotráfico

Un díptico con el rostro de un hombre en primer plano y una vista aérea de montañas con vegetación, que incluye dos fusiles montados

Un retrato de Jhonny Curo Rojas, alias ‘Camarada Richard’, se expone junto a una vista aérea del Vraem con armamento militar que señala el área de su abatimiento en un operativo.

Más que un jefe de combate,

Desde hacía aproximadamente ocho años tenía bajo su responsabilidad el denominado

Según Yaranga,

“Su función era controlar esa zona y garantizar el desplazamiento de mandos importantes como Chato Mendoza”, explicó el especialista.

Ese dominio territorial también significaba ejercer control sobre las comunidades asentadas en la zona.

Los crímenes que marcaron su trayectoria

El nombre del camarada Richard aparece vinculado a algunos de los episodios más violentos registrados en el VRAEM durante los últimos años.

Las investigaciones lo señalan como uno de los responsables de la

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“Eran campesinos bastante pobres. Los secuestraron y, durante el trayecto hacia la selva, los fueron asesinando uno por uno; incluso colgaron algunos cuerpos en los árboles”, relató.

Sin embargo, ese no sería el único ataque en el que participó.

De acuerdo con Pedro Yaranga, también integró el grupo que perpetró el

“Después de Huarcatán viene el asesinato de las dieciséis personas en Vizcatán del Ene. En ese crimen también participó él”, afirmó.

El especialista también lo vincula con el secuestro de un trabajador del sector Salud en Alto Mantaro y con la desaparición de un trabajador del sector Agricultura, quien presuntamente fue ejecutado tras ser acusado de colaborar con las Fuerzas Armadas.

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“Toda esa zona estaba bajo su mando. Los pobladores vivían bajo amenaza permanente y probablemente hubo otros secuestros y asesinatos selectivos que nunca fueron registrados oficialmente”, sostuvo.

Militarizado Partido Comunista del Perú, remanente de Sendero Luminoso

Para Yaranga, el MPCP nunca abandonó las prácticas violentas que caracterizaron a Sendero Luminoso durante el conflicto armado interno.

Aunque desde 2009 la organización empezó a presentarse como el

“Ellos decían que ya no eran terroristas y que no cometerían matanzas, pero solo era una estrategia para ganarse la confianza de la población. Después aplicaron el mismo método de siempre: asesinatos selectivos, emboscadas, secuestros y amenazas”, explicó.

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Según el investigador, maestros, personal de salud y agricultores que trabajan en comunidades alejadas continúan siendo vigilados por la organización. Si son considerados informantes de la Policía o de las Fuerzas Armadas, pueden ser secuestrados e incluso asesinados.

El arsenal que quedó al descubierto

Tras la muerte del camarada Richard, agentes de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) hallaron un arsenal oculto en un forado de Vizcatán del Ene, territorio que permanecía bajo su influencia.

Durante la intervención fueron incautados tres fusiles, una subametralladora HK con silenciador, dos mini Uzi, dos ametralladoras MGP, dos pistolas Glock y Smith & Wesson, además de abundante munición y prendas utilizadas por integrantes del MPCP.

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Según la Policía, ese armamento iba a ser empleado para fortalecer la estructura militar de la organización, entrenar nuevos cuadros —incluidos menores de edad— y ejecutar futuros ataques contra las fuerzas del orden.

Con la muerte de Richard, el MPCP pierde a uno de los hombres que durante años garantizó el control de uno de sus principales corredores logísticos. Sin embargo, para los especialistas, el desafío continúa: la estructura encabezada por Víctor Quispe Palomino mantiene presencia en amplios sectores del VRAEM y conserva capacidad para reorganizarse.

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