Brasil avanza en la recta final de una de las mayores obras de infraestructura hídrica de la región. Se trata del Cinturón de las Aguas de Ceará (CAC), un gigantesco sistema de canales artificiales que ya supera el 90% de avance y busca abastecer de agua a una de las zonas más afectadas por la sequía en el noreste del país.
Cuando entre en funcionamiento, la infraestructura permitirá transportar grandes volúmenes de agua a lo largo de 145 kilómetros, convirtiéndose en el río artificial más largo de América Latina y fortaleciendo el abastecimiento de comunidades, la agricultura, la ganadería y el desarrollo económico del estado de Ceará.
El Cinturón de las Aguas de Ceará fue diseñado para enfrentar un problema histórico de la región: la escasez de agua provocada por las lluvias irregulares, las altas temperaturas y las prolongadas sequías.
El recurso recorrerá una extensa red de canales artificiales hasta llegar a distintos municipios del estado de Ceará. El trazado finalizará en las nacientes del río Cariús, en el municipio de Nova Olinda, reforzando el abastecimiento de agua en diversas localidades.
Para garantizar un flujo permanente, la obra incorpora canales de conducción, reservorios estratégicamente distribuidos, sistemas de bombeo y conexiones hidráulicas de gran escala, lo que permitirá transportar agua incluso en sectores donde el relieve dificulta su desplazamiento natural.
Las autoridades esperan que la disponibilidad de agua durante todo el año reduzca el impacto de las sequías sobre la agricultura y la ganadería, además de mejorar la seguridad hídrica de millones de personas.
Asimismo, el proyecto busca impulsar nuevas inversiones, aumentar la productividad del sector agropecuario y disminuir la vulnerabilidad de la población frente a los fenómenos climáticos extremos.
Con más del 90% de ejecución, el Cinturón de las Aguas de Ceará se encuentra en su etapa final y las previsiones oficiales apuntan a que las obras concluyan durante 2026.




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