Keiko Fujimori hereda su propia catástrofe
La presidenta electa responsabiliza a los últimos gobiernos por el deterioro del Estado, pero su bancada fue la primera fuerza del
En una democracia, la oposición tiene una función precisa que es fiscalizar al gobierno y defender el interés público cuando el Ejecutivo no lo hace. Esa función exige independencia y disposición a incomodar al poder aunque eso tenga costos políticos.
Sin embargo, lo que ocurrió en el Perú durante los últimos cinco años fue otra cosa. Las bancadas que se presentaban como oposición gobernaron desde el Congreso, respaldaron a los ejecutivos que les convenía sostener, colocaron ministros en los gabinetes que controlaban y aprobaron leyes que beneficiaron sus propios intereses.
Hace unos días, Keiko Fujimori se conectó en vivo por TikTok y declaró que los últimos gobiernos le están entregando el Estado de manera catastrófica. Dijo que los primeros informes del equipo de transferencia revelan un panorama desolador. La declaración es políticamente comprensible. El problema es que quien la formula lidera el partido que más poder tuvo en el Perú durante esos mismos cuatro años.
Fuerza Popular fue la primera fuerza del Congreso 2021-2026 y construyó una alianza legislativa que le permitió controlar la agenda parlamentaria con una consistencia que ningún otro bloque logró. Bajo esa hegemonía se aprobaron leyes con impacto fiscal por S/36,700 millones anuales que el propio TC reconoció como una violación constitucional. Los gobiernos que Keiko responsabiliza por el deterioro tuvieron en sus gabinetes a figuras que el fujimorismo no solo no cuestionó mientras gobernaban sino que algunos hoy integran el nuevo Congreso bicameral o el equipo de transferencia de la propia presidenta electa.
Fujimori tiene razón en que el Estado llega al 28 de julio en condiciones preocupantes. Lo que resulta difícil de sostener es que eso sea responsabilidad exclusiva de otros. La catástrofe que describe tiene también su sello, y reconocerlo sería el primer paso para no repetirla.



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